¡Pero mira cómo se menea!

            Ella desfila por la piscina como si fuera la pasarela mundial. En el centro de su cerebro resuenan los aplausos. Las caderas adelante, los hombros firmes, las piernas decididas y el mundo se rinde a sus pies.

            La ropa no es suya. Jamás se ha podido comprar ropa de marca… ¡con lo qué le gusta! Afortunadamente hay muchas señoras ricas que regalan trajes sin estrenar, como éste, de paño inglés, sin mangas, con ribetes de terciopelo desde los hombros hasta el ruedo. La cintura marcada con un delgado cinturón de cuero legitimo. Cuello redondo, perfectamente ajustado a sus senos y desbordándose sobre las caderas.

            ¡Buen paño éste! Abrigado, ideal para la city londinense al bajarse de uno de aquellos viejos taxis con sus choferes susurrando "my lady" mientras nuestros altísimos tacones pisan el asfalto frente a un restaurante….

            Pero ella vive en una ciudad tropical y su pasarela es el borde de la piscina donde desfila llevando la bandeja en mano con los "mojitos" para los señores .

Gladys