Una ultima mirada al espejo y el resultado es una gran sonrisa. Todo es perfecto esta noche. La diversión ya ha empezado su preámbulo.

       Sale a la calle. La noche tiene la temperatura ideal. Será un placer caminar las dos calles que distan de su casa,  hasta la de su amiga, para ir juntas a la disco.

        Unos cuantos pasos…

        ¿Qué raro, no escucho el sonido del mar?

        ¡No importa! Esta noche lo voy a ignorar, por unas horas no va a sentir mi mirada, a lo mejor será un alivio para él no sentir mi mirada como todas las noches y siempre hasta el amanecer.

         Hoy, esta noche es diversión.

         Ha avanzado unos cuantos metros pero empieza a sentirse culpable por no echar una mirada al mar, se extraña de sentirse culpable y por un momento se dice que es una tontería, pero al final termina volviendo la vista hacía las aguas. Una ola enorme, como una pared se acerca hasta ella en silencio.

         Piensa en el traje nuevo, el peinado, el maquillaje… se quita los tacones y empieza a correr, corre, corre, corre hasta tropezar con un anciano.

         Cuando recobra la conciencia se halla en medio de la ciudad, lejos del mar.     

         Recuerda vagamente al anciano y piensa en que le hubiese gustado que él fuera su padre...

         Selvática