Aquél día se me partió el corazón,

aquél día lloré,

aquél día la fragilidad de mi niñez quebró mi cuerpo de mujer.

Y lloré.

Lloré porque mi compañera de aventuras había decidido emprenderlas sola

y sola me dejó con una ausencia de veinte años.

Jamás volví a mirarme a los espejos

no quiero ver a una media mujer,

guardé el valor bajo llave

y todavía lloro,

aunque jamás lo sabrás.


Selvática