He vuelto a mi ciudad. He sentido el calor de la familia, pero entre la tibieza de sus cuerpos y el mío hay un espacio que debo llenar.

     Ese espacio será mi centro gravitacional y sólo cuando se establezca, las relaciones entre nosotros serán más fluidas.

     Salgo en busca de ese espacio, anoto los teléfonos que anuncian alquileres. Atravieso la ciudad, sé exactamente dónde buscar.

      Alrededor de la biblioteca, ¡eso es!

     Veo algunos posibles pisos, me entero de los precios y hago cálculos. La noche va cayendo. Entro en la biblioteca.

     Allí, en el baño hay dos mujeres maquillándose para una representación. Me uno a ellas, pongo pintura verde sobre mi rostro, noto como mis rasgos personales van desapareciendo. Me convierto en otra.

     En vez de quedarme a la representación, salgo a la calle con mi nueva cara.

     Ya se estableció el campo gravitacional.


Selvática