Las fiestas en la familia son todo un acontecimiento, llegan hasta los amigos de los amigos. La familia anfitriona es famosa por sus habilidades artísticas, todos saben cantar, bailar, recitar o parodiar. El más guapo de todos es artista, ha trabajado mucho para salir del entorno familiar y sólo ahora lo está consiguiendo.

    En medio de la fiesta una importante revista le llama para hacerle una entrevista.

    Él habla muy bien y en una parte de la conversación agradece a su madre.

    Su mujer siente que el corazón se quiebra y decide irse, así se lo dice en cuanto termina de hablar, aunque en el fondo lo que más le gustaría era que de esos labios tantas veces mordidos salieran las palabras mágicas; él la mira y la deja marchar-

    Ella decide no irse, en vez de eso se quita el viejo suéter delante de todo el mundo, mientras la vida  pasa delante de sus párpados cerrados para terminar en un terreno inaccesible, a primera vista hay muchas escaleras que conducen al hogar, a todos ellos, los miembros de su familia, pero no a ella. Ella tiene que agarrarse a la tierra, encaramarse sobre vallas afiladas, saltar cercas delimitadas con alambre de púas. No más, se dice ella tragándose los mocos.

    Se cambia de ropa, va colocando sus cosas en una pequeña maleta, él la contempla sin moverse, sin siquiera hacer un gesto  para retenerla, con lo fácil que sería… bastaría una sola palabra, pero la palabra no sale de sus labios.


Selvática