Un "dimmm" resonó en su portátil.  Abrió el enlace y la oferta de empleo saltó hasta sus ojos.  Las manos le sudaban de la emoción, el corazón palpitaba a mil por hora. Por fin, estaba de suerte. Era el mejor trabajo que le habían ofrecido, y a medida que avanzaba en la lectura iba descubriendo que los requisitos exigidos correspondían a su perfil y el sueldo, ahhh el sueldo era para ponerse a salivar.

      La cifra bailó ante sus ojos, y la cabeza le dolió de tantos objetos que compró en un segundo.

      Luego pensó en la ropa, el aseo personal, debía estar impecable, ni muy muy, ni tan tan… como decía la abuela.

      Sin esperar más, esta vez si que no iba a perder su oportunidad, se levantó y preparó cada detalle para la entrevista del mejor trabajo de su vida.

      Otro clik, la urgencia de un amigo, pensar en el comentario, re-escribirlo primero para que fuera más impactante, y en ese lío de ventanas abiertas la oferta de empleo se perdió en el limbo de los mensajes.


      Selvática