8 de Abril, 2011, 13:23: Lady papaHablando de...

    El lenguaje es el mundo simbólico de los seres humanos, es su DNI, que habla por él, de su cultura, su pasado y hasta su futuro.

 

    Cuando un inmigrante HABLA ante el primer funcionario de inmigración sentado detrás de su ventanilla, en cualquier frontera,  es consciente de que su acento, su forma de expresarse, el tono de su voz son más chivatos que su DNI o pasaporte y entra en pánico.

    En ese instante las expresiones coloquiales del país al que pretende ingresar, aprendidas antes de su viaje, se esfuman y en su lugar brotan las palabras viejas de su terruño, el tono con el que aprendió a hablar, la voz de sus padres, abuelos o maestros, el lenguaje de la calle y para no delatarse se encierra en un silencio hosco que los demás toman por torpeza e ignorancia.

    La palabra como marca de nacimiento

    A partir de ese momento ya queda marcado para siempre, no importa que sus papeles estén en regla, que los permisos sean válidos y que empiece a trabajar, relacionándose así cotidianamente con los naturales de su país de acogida. De los demás no hablaré, ese es otro tema. Aquí quiero resaltar la orfandad del inmigrante plantado en otra tierra, regado por otras aguas y alimentado por otros “abonos” ajenos a los suyos y que los primeros días no tienen ningún sabor en su boca, por tanto no hay palabras en su cerebro para nombrarlos.

    El inmigrante se comporta como un ciego, camina vacilante por esas nuevas calles que forman un laberinto por el cual no hay elementos de orientación conocidos: las calles tienen nombres y no números, La calle Cervantes puede estar al principio o al final de la ciudad y la ciudad puede ser enorme o un pueblo de diez calles. Camina el doble hasta que su cerebro empieza a re-aprender una nueva forma de orientación, el lenguaje se mezcla y reemplaza las expresiones entrañables por las foráneas, que necesariamente no brotan tan espontáneamente como debieran, dando la imagen de inteligencia corta. Si el inmigrante está estudiando mirará con asombro la letra D escrita en rojo por el profesor de lengua y no entiende, si él sabía la respuesta desde que era niño, ahí lo dice, desgraciadamente no está expresada en los términos que el profesor esperaba; trata de hablar con él y éste le responde: eso será en tu país. El estudiante se da la vuelta con la D en el bolsillo burlándose de él.

   Adaptarse o callar

   Esta transformación necesita un tiempo de asentamiento en el colectivo universal,  pues la mente se mueve en un universo de significados que conforman el acto íntimo y particular del pensar. Pensar es crear, que además, implica la utilización del lenguaje como instrumento ya sea de defensor o destructor de la vida, sus logros o frustraciones, su capacidad de desmitificación y liberación o lo contrario: “encerrarse dentro de su cárcel lingüística” amurallado por el imperio de la información.

    Por una parte el hombre de hoy, independientemente de su origen aprende muy rápido a expresar los objetos sensibles del país de acogida, es cuestión de saber escuchar a los demás y la voluntad de asentarlos para lograr comunicarse apropiadamente, sin embargo, el ser humano no es solamente un señalador de objetos: mesa, cuadro, comida, agua; eso se hacía en los albores de la civilización, ahora  el hombre se ha dado cuenta de que en su interior viven otras cosas difíciles de nombrar; son los objetos insensibles o abstracciones y ahí es donde se encuentra, quizás el mayor problema de la inmigración, porque el nuevo habitante se ve obligado a arrinconar su simbología ancestral, sacrifica las creencias  de su grupo social , se ve ante la disyuntiva: o cambio para quedarme aquí, o, me vuelvo, o me impongo.

    Yo hablo, ¿pero tu me entiendes?

    Las academias de la lengua, tanto española como latinoamericanas, por ejemplo, se han esforzado en editar diccionarios de americanismos, cuya efectividad, sólo el tiempo constatará, pues en el momento y con el precio de los libros, muy pocas personas del común, aquellas que hacen colas en los locutorios para hablar con sus parientes, tienen unas necesidades más inmediatas que la de usar un mamotreto de quinientas páginas para hablarle a alguien y que éste le entienda en la verdadera dimensión de su significación, que siente morriña, saudade, pendejada o berraquera en ese preciso momento, no obstante,  la avalancha de inmigrantes latinos ha logrado poner con alguna frecuencia en el habla cotidiana términos propios y, finalmente,  las redes sociales están logrando lo que los académicos vitalicios no han podido: que los extranjeros no se sientan solos e incomunicados, ahí juegan un papel decisivo, en el ámbito sociológico, imponiendo una lengua, modificando el comportamiento humano, influyendo en la coagulación social, o sea el horizonte de posibilidades que se ofrece al hombre para expresarse de una forma universal. Mientras esto se institucionaliza, los diccionarios se quedan obsoletos con mayor celeridad que antes y el Castellano todos los días se transforma, como idioma vivo que es y hablado por más de trescientos millones de personas, ahora, que nos entendamos…


Lady papa

 

8 de Abril, 2011, 13:19: SelváticaAlaprima



    - Ahora que ya saben la teoría vamos a ponerla en práctica. - Anuncia el monitor como si fuese un Dios y los alumnos muñecos de plastílina - Ustedes dos, en aquella esquina, los dos jóvenes del fondo, a la derecha. La chica de la izquierda con el grupo cuatro y ustedes dos, señoritas… vengan conmigo.

    Llegan los profesores,  cada cual escoge su grupo. Lucía se queda con el monitor. En el fondo sabe que no va a aprobar, la teoría aprendida es como un cúmulo de piedras que debe reacomodar y no sabe muy bien cómo. Pero ya no hay vuelta atrás. No va a aprobar.

    Ahora o nunca. El monitor le entrega en las manos el timón y ella siente que el estómago se va para los tobillos. Calma - se dice a sí misma.  Hay que observar todo rápido pero sin perder detalle, estar atenta para no fallar al menor descuido. Lucía empieza a controlar su vida, sortea algunos baches, recorre caminos desconocidos y de alguna manera empieza a sentirse segura, pero el aliento del monitor en el cuello…

     Sin embargo se mantiene firme, decidida, ahora que empieza a controlar decide ser un poco más audaz pero los pies parecen no encontrar el punto de apoyo adecuado,  y algo, como una bruma empieza a hervir por los laberintos de sus tripas. Se concentra en las manos y se siente segura, las manos saben a donde ir, pero los pies no encuentran el acelerador, ni el freno, entonces se da cuenta que otros pies ocupan ese lugar, son los pies del instructor, lo mira de lado y le hace un gesto para que los retire. Si no quita los pies de ahí, no puedo seguir.

     El la mira como si fuera transparente y ella siente que ahí todo se fue a la mierda. No aprobará y al volver la vista al frente se encuentra con un muro de piedras de forma caprichosa, sabe como esquivarlo, empieza a hacerlo, pero en el momento definitivo, cuando debía acelerar, su pie se quedó suspendido en el aire.

     Saltan al vacío y después de minutos de oscuridad. El mundo vuelve a dibujarse en su cerebro. Esta de nuevo en su casa, con el jardín seco y los cristales sucios, los hombros caídos por el fracaso y la voz del monitor despidiéndose: es mejor que se siente, se tome una taza de su orgullo mezclado con orines…bien calentita.

 

     Ha fracasado, pero fracasó porque el sitio para poner los pies estaba ocupado… claro que nadie se lo creería.


Selvática

 


8 de Abril, 2011, 13:05: Selváticaminirelatos

   

    Encontró al viejo libro en el fondo de sus años, lleno de polvo, amarillento y mohoso, el fuerte olor a  humedad la hizo estornudar y su aliento levantó las pelusas del pasado, sin embargo una se quedó gravitando ante sus ojos. La imagen de sus nueve años con el libro en la mano.

 

    Ella no podía entender como su hermana había sido capaz de cortarse el dedo gordo del pie derecho para que le calzara el maldito zapato de cristal. Menos aún entendía porque se movilizaba todo la guardia del país en busca de una desconocida y además descuidada mujer, que dejaba olvidados sus zapatos en cualquier parte.

    Volvió a sacar lustre al cristal de la ventana y el paisaje le parecía tan hermoso,  subyugante, y a la vez intrigante, ¿una tierra al parecer tan generosa era capaz de dar semejantes frutos?

    La vida es rara, se dijo mientras veía volar a una mariposa. Pensó en la vida del insecto: mucho más tiempo siendo larva que hermosa mariposa. El pie mutilado de la hermanastra le sacó de los sueños volátiles.

    Unos golpes en la puerta la asustaron. Ahí estaban esos tontos perdiendo el tiempo en busca de una doncella y el gesto de dolor de su hermana tratando de ocultar su pie sangrante hasta meterlo en esa maldita zapatilla.

    Un rostro encendido de dolor al lado de un rostro satisfecho: Habían encontrado a la dueña de la tal zapatilla.

     Ella se acercó despacio sin llamar la atención. Se asomó a la puerta y ahí estaba el famoso príncipe.

     Se acercó hasta él y le dijo:

     Oiga caballero, ¿en Palacio no tienen cosas más importantes que hacer? No hay un  país que gobernar y un pueblo que cuidar y por qué cree que una mujer se esconde de un príncipe.

     Este, a pesar de la educación sobria no pudo evitar el enojo que le producían aquellas palabras estúpidas. Cómo se atrevía a cuestionar los dictámenes de la realeza.

     Cómo dudaba de que una joven no quisiera a un príncipe. Hábrase visto.

     Mire señor, seguía ella. Un palacio es solamente una casa más grande, una casa puede convertirse en una cárcel y aunque sea más grande siempre tendrá barrotes que te impidan correr a tu antojo. ¿Cree que eso le gustaría a un espíritu libre? Hay jóvenes que no quieren esa cárcel, hay jóvenes que prefieren casas a palacios.

     Un zapato de cristal dejado al descuido en unos escalones puede significar una huida y no querrá usted encerrar a un pájaro en una jaula…¿ o si? lo querrá para enseñarlo orgulloso antes sus invitados?

     No pierda más el tiempo, no permita que mi hermana quede coja y no busque más jóvenes olvidadizas, no pretenda cambiar su naturaleza, si una joven huye es porque quiere, no la atrape usted.

           

     Levantó el dedo índice de su mano derecho e hizo explotar la burbuja de sus nueve años. No había podido cambiar el cuento pero sí había escrito su vida con sus propias palabras… aunque sólo quedaba espacio para el definitivo THE END.


Selvática

8 de Abril, 2011, 12:58: GladysGeneral


    …piensa en qué pasaría si ella no fuera ella, si tal vez, fuera la señora que está sentada en frente. Una señora un poco mayor que ella. Por la forma de vestir, seguramente será una funcionaria del Estado o una secretaria de algún despacho de abogados, un trabajo concreto, con un horario fijo que marca un límite entre lo laboral y lo personal.

    Al llegar a casa será recibida por un par de hijos, una empleada quizás, se quitará los zapatos de tacón, se pondrá cómoda y la familia poseerá su cuerpo, el olor a comida despertará el apetito y la casa puede llegar a ser un refugio invulnerable.

    Su imagen la miró desde los sucios cristales de la ventana del autobús, le arrugó los ojos hasta que las cejas se juntaron en una dura línea recta recriminándole esa manía de irse cambiando por cuanto ser humano se le cruza por delante. A su imagen no le gustaba que ella misma no se gustase, alguna vez le recomendó que fuera a un psiquiatra a ver si le reparaban esos daños del pasado que estaban malogrando su presente, pero ella como si nada - le decía que no le gustaban los psiquiatras, - eso en el mejor de los casos, porque casi siempre los comparaba con los santeros o yerbateros que pululan por las calles con un costal de hojas podridas y las manos llenas de amuletos.

    Pero lo de hoy, la estaba poniendo frenética. Intentar cambiarse por esa señora, era algo que ya estaba colmando su paciencia, sin embargo, a su imagen no se le ocurría nada para obligarla a cambiar de actitud.

    El autobús entró al túnel borrando a la imagen de la superficie del cristal, ella sintió cierto alivio, no solía pensar mucho en ello, pero su imagen la tenía ya bastante harta, siempre recriminándole,  aunque lo que más detestaba era la forma en que juntaba las cejas, ¿cómo lo hacía?

     En los Simpsons era fácil, se notaba el truco del artista gráfico al dibujar al némesis de Maggie, pero en el cristal sucio del autobús… Ah, la señora sentada en frente de ella se ha movido. Le debe doler la espalda se dijo. Claro, son muchas horas sentada en una silla con los ojos puestos en una pantalla. Pensándolo bien, ella se sentía muy miserable cuando estaba enferma, no soportaba mucho el dolor, entonces habría que pensar en cambiarse por alguien más joven, rebosante de salud, claro, eso implicaría una familia medianamente acomodada, padres que amaran y cuidaran a sus hijos…

     El autobús salió del túnel y la imagen seguía ahí con su ceño en forma de guión continuo.

     Ahora está pensando en ser más joven, está recreando un hogar donde los padres quieran a los hijos, los cuiden, les alimenten, les vistan en vez de ese señor que, a los nueve años la dejó con la mano agarrotada en el fondo de la mano de su madre mientras él desaparecía y…

 

    El guión continuo desapareció de su imagen y se transformó en "... "

 

     La señora se bajó en la próxima parada y ella, olvidándose de su imagen,  tarareó unas notas musicales que le parecieron perfectas para su próxima composición.

     

     No miró más por la ventana hasta que llegó a casa.


Gladys