Neil Postman,(*) The disappearance of childwood.

Sociólogo y crítico cultural Estadoudinense, discípulo de Marshall McLuhan, conocido por sus numerosos escritos sobre el mundo de las comunicaciones, y a propósito de su ensayo sobre la desaparición de la infancia vale la pena reflexionar sobre cómo las lecturas infantiles han marcado la vida desde las generaciones posteriores a la imprenta hasta la aparición de Internet.

Echando un poco la vista atrás, aprendimos en nuestros primeros años, como un lobo se devora a una venerable anciana y de postre se traga a la nieta, un cazador le abre el estómago de tajo y rescata a las dos mujeres sanas, salvas y hermosas.

O una madrastra obsesionada por la belleza, se las ingenia para envenenar a su hijastra, que vive en el bosque con siete enanos.

De la cruda violencia de los cuentos infantiles, los niños pasaron a infancias edulcoradas, prefabricadas por los mayores, donde los osos son más inteligentes que los hombres, los peces demuestran tener sentimientos nobles, y los buenos campean triunfales por las páginas de los cuentos infantiles modernos, hasta que llegan las noticias de la tele y sus ojos inocentes contemplan la exhibición de cadáveres, los rostros de la corrupción o los fuegos luminosos de misiles atacando a poblaciones civiles.

Postman afirma que desde hace treinta años los niños han empezado a estar más informados que sus padres, primero la televisión y luego internet les han enseñado que sus padres no son las buenas personas que controlan la vida que les espera y que sus propias vidas no tienen nada que ver con el mundo infantil creado tras las cuatro paredes de su casa.

Así las cosas, la infancia esta desapareciendo, pero este no es un fenómeno exclusivo de nuestro siglo, ya en la Edad Media ese concepto no existía, los niños compartían el mundo de los adultos al mismo nivel, dormían en la misma cama de sus padres y presenciaban sus juegos amorosos, y en cuanto adquirían uso de razón - los siete años - ya empezaban a trabajar codo a codo con los adultos, fumaban y se emborrachaban.

En nuestro siglo la infancia desapareció por exceso de información, los niños de hoy hablan como hombres, se expresan como tales y presumen de estar al día en cuanto ocurre en el globo terráqueo, han perdido la inocencia y la candidez propia de los primeros años.

Los mayores no tienen tiempo de hablar con sus hijos, las historias cotidianas han desaparecido, los miembros de la familia casi nunca coinciden a la hora de las comidas, que era cuando se solían contar los cuentos y los arrorrós los entona la caja tonta.

Esto no quiere decir que la sociedad vaya a derrumbarse por ello. Las sociedades cambian continuamente y nunca se derrumban, pero si será menos humana. Desde un punto de vista biológico, nuestra cultura nunca olvidará que necesita reproducirse, pero es posible que olvide el significado social de "niño". No olvidará que necesita niños para conservar la especie, pero sí está olvidando que los niños necesitan niñez.

¿Cuál será el mejor método para que los niños se enteren del lado salvaje de la vida? Siguiendo la tesis de Postman habrá que encontrar soluciones diarias e individuales e ir improvisando estrategias particulares como quien aprende a tocar jazz. No hay poción mágica.

(*) Más información acerca del autor en:
http://www.infoamerica.org/teoria/postman1.htm
http://chicosymasculinidades.blogspot.com/2008/11/la-desaparicin-de-la-infancia.html

Lady papa