Inesperadamente una ola de rabia anula mi tranquilidad, en mi mente elaboro argumentos cada vez más disparatados y construyo planes de huidas airosas, de días felices y de triunfos insolentes mientras mis pasos recorren la ciudad, mientras mi cuerpo se tropieza con la gente, mientras mis ojos lanzan llamas a los rostros de esos desconocidos que tienen la mala fortuna de cruzarse en mi camino, golpeo, más que camino, insulto más que saludo, odio más que amo… y estoy tan cansada.


Selvática