"Una isla de basura hallada en medio del Océano Atlántico con un tamaño semejante a la superficie de Cuba esta siendo analizada actualmente por el Woods Hole Oceanographic Institution de la Universidad de Hawaii.

    Según los registros, hay más de 580 mil piezas por kilómetro cuadrado, entre las que se pueden hallar desde productos plásticos hasta electrónicos. Sobre estos desechos ya se han formado microorganismos y enormes concentraciones de mercurio".  (1)

  "Igualmente el oceanógrafo norteamericano, Charles Moore - descubrió por casualidad otro basurero flotante en el archipiélago de Hawai- en esta zona, muy poco frecuentada por los barcos dadas las condiciones atmosféricas que ahí prevalecen, circulan cerca de cien millones de toneladas de plásticos de todo tipo".

   "En Europa, otro tanto de lo mismo, el viejo Mare Nostrum (el Mediterráneo) ostenta el deshonroso título de ser  el mar más contaminado del mundo". (2)

   Y aquí, en nuestra propia casa, apenas nos llegan noticias de la cantidad de ríos ya sin peces, principalmente en el departamento de El Putumayo, debido a las fumigaciones con glifosato; a falta de mayores y serios informes ecológicos en nuestro país, nos basta con mirar nuestros ríos, arroyos, mares, bosques o los extramuros de nuestras ciudades para pulsar inmediatamente todas las alarmas.

   Esas aguas sucias en las que flotan nuestros desechos vista al día siguiente de una celebración masiva - las navidades -  en la que medio mundo regala objetos a otro medio mundo hace pensar en la urgencia de modificar el comportamiento de una sociedad de consumo que se consume a sí misma.

   Una buena opción, quizás la única que tenemos a nuestra mano consiste en reciclar,  y no es sólo una moda, ahora ya se ha convertido en una obligación y un deber para todo el mundo, tanto autoridades como ciudadanos; en otras palabras, reciclar es dar otro uso a nuestras basuras, de lo contrario nuestro planeta se convertirá en un enorme y apestoso vertedero.

   No basta con separar papel, cartón, cristales, plásticos, latas o residuos orgánicos, hay qué hacer algo con todo eso, y una buena opción es en lo posible darle otro uso a lo usado, reflexionar sobre lo que compramos preguntándonos si realmente lo necesitamos. Para ello se requiere por supuesto, un cambio de mentalidad y austeridad en nuestros recursos.

   El planeta nos pertenece a todos y esas bolsas de basura que sacamos cada noche a la calle van a parar a nuestras playas, a nuestros montes, a los extramuros de nuestras ciudades, a nuestros bosques o desiertos. Antes de tirar algo pensemos: este cartón puede servir para otras cosas, esta botella de plástico puede ser usada como tal otra, este electrodoméstico podría tener reparación, esta ropa puede servir como trapos; si nos damos unos minutos de tiempo seguro que encontraremos otro uso para los objetos que tiramos y desde luego nuestro planeta y nuestros hijos nos lo agradecerán.

    No voy a enumerar aquí formas o métodos reciclaje, para eso están las instituciones competentes y su labor consiste en facilitar, informar y formar a los ciudadanos respecto de la manipulación de sus residuos, mi objetivo es mostrarles esta imagen y que la recuerden cuando vayan a comprar pescado en el hipermercado tan aséptico que tiene en la esquina de su casa.

   Basta simplemente con eso PENSAR, pensar en que comemos y bebemos de lo que el mar, los ríos, los campos, selvas y bosques nos dan, pensar en que consumimos más de lo que podemos asimilar y ese consumismo nos está llevando al exterminio de nuestros recursos alimenticios y del planeta en el qué tan indolentemente vivimos.


(1) http://www.absolutcaribe.com/confirman-una-isla-de-basura-sobre-el-atlantico/

(2) http://www.menendezymenendez.com


Lady papa