23 de Julio, 2011, 9:39: Lady papaHablando de...


Un país tan rico como Colombia, necesita de gente inteligente y capacitada para dirigir su destino cultural y económico hacía un desarrollo sostenible y equitativo; pero ese ha sido precisamente su mayor problema: la gente que se dedica a la política en el país, en su gran mayoría no está cualificada para desempeñar esa función.

Afortunadamente eso tiene solución, basta con ponerse en ello hasta lograrlo con el aporte de todos los ciudadanos que, no somos de profesión políticos, pero que somos responsables de elegirlos.  Ojalá - en mis más remotos anhelos lo deseo, se convirtiera en ley inapelable -  dicha opción, en primer lugar, contempla la posibilidad de exigir a los político, titulaciones universitarias, master, postgrados, especializaciones e incluso ensayos científicos para poder acceder a sus respectivas carteras; como cualquier mortal, así el Ministro o la Ministra, de Agricultura, por nombrar a alguien, debería tener amplios conocimientos sobre este tema, además hacerle un seguimiento para evaluar su capacidad de adaptación y de respuesta a los retos de la vida actual y de los caprichos de la naturaleza.

 Segundo punto: Cada ciudadano o ciudadana que aspire a llevar las riendas del país debería además saber como mínimo dos idiomas para acceder a sus cargos mediante concurso académico antes de someterse a consulta popular. En esta evaluación previa se tendrá muy en cuenta un examen psicológico del candidato o candidata, con el fin de analizar su capacidad mental, su personalidad y su honradez.

 Por supuesto, el ambiente familiar también será tenido muy en cuenta, ya que hasta en las mejores familias los parientes... ya se sabe.

 Igualmente sus sueldos deberían estar a la par que los de un ejecutivo de cualquier empresa particular y no al nivel de un Cristiano Ronaldo, por ejemplo. Qué no lo son, ni llegaran a serlo, ¡ojalá!

 Tercer punto: Todo ciudadano o ciudadana, de profesión político, en el momento de aprobar las pruebas indispensables, y si demuestra su capacidad, deberá, al jurar su cargo, presentar dos fiadores o codeudores que lo avalen durante el desempeño de su cargo y que respondan por él en el momento de su retiro, por si acaso.

 Cuarto: Disfrutaran de los mismos servicios de Seguridad Social, Seguridad Ciudadana, Educación, Vacaciones y Pensiones de Jubilación que todos los colombianos de cualquier condición social.

 Quinto: La utilización de numerosos guardaespaldas y/o procesiones de carros blindados y motos de seguridad ya no será necesaria, pues quien nada debe, nada teme, por tanto será abolida, aunque si el político o política lo desea, deberá pagar el mantenimiento de su propio bolsillo.

 Con estas medidas - y si alguien desea aportar más alternativas - se podría empezar a evitar la corrupción, o el mal manejo de los fondos del Estado, sólo el consenso general, el cumplimiento de las leyes que dicta nuestra Constitución y la responsabilidad de todos los colombianos lo hará posible, o al menos impedirá que los corruptos se vayan del país llevándose los dineros de los damnificados, de los contratos de obras públicas o de los presupuestos para Educación, Salud y Desarrollo Económico.

Esta es una idea a evaluar y a debatir dados los momentos que estamos atravesando, ¿por qué no?

Lady papa

 

23 de Julio, 2011, 9:24: Selváticaminirelatos


    Dejo de tenerlos hace tiempo y es una pena, si señor. Antes le gustaba la hora del atardecer como preludio antes de emprender ese viaje maravilloso donde todo es posible, cuando podía caminar sobre las nubes, ser dos o tres personas al mismo tiempo, bailar sobre las notas musicales o descender a las cavernas más recónditas sin necesidad de tubos de oxigeno.

    De un tiempo a esta parte la certeza de sus limitaciones lo trae de capa caída, cabizbajo y silencioso recorre los días de su vida sin mayor aliciente, más bien con indiferencia, como si ese que se levanta todas las mañanas, se acuesta o come los platos que tanto le gustaban fuera otro que no tiene nada que ver con él.

    Es raro ver como alguien que se parece a ti, vive y hace tus cosas cotidianas, sin embargo algo bueno tiene, porque ese ser le ha mostrado grietas que antes ignoraba: Por ejemplo, se dio cuenta de que alguna vez sintió envidia, celos, odio y rencor.

    Al principio no lo podía creer. No, que va; él era un hombre equilibrado,  feliz y en los hombres equilibrados y felices no anida el odio ni la envidia, ni todas esas cosas tan feas que…

 

   Anoche soñó que atravesaba un enorme lago donde la niebla acariciaba su rostro y a veces, le dejaba ver su propio rostro magnificado.


Selvática

23 de Julio, 2011, 9:01: SelváticaAlaprima


   Él sabe que está lleno de historias, que nunca estará solo porque siempre habrá un personaje susurrándole al oído, o le saltaran entre los dedos de sus manos,  por eso hace tiempo que abandonó el mundo de los vivos.

   Ahora se pasea indiferente por entre los mortales, camina junto a ellos ciertos tramos hasta que se aburre o se cruza con otro más divertido o más inteligente. Todos los días hace lo mismo,  a veces corre con suerte y se adhiere a un hombre divertido, optimista, cariñoso, otras llega incluso a ser excitante y es cuando los mortales se lanzan a grandes hazañas. Ah eso si es vida!

   Otras sin embargo, no todo es perfecto, tiene que conformarse con silencios, con profundos suspiros o movimientos monótonos y rutinarios.

   Hace tiempo dejo de ser él mismo para ser sus historias y no le va mal.

Selvática

23 de Julio, 2011, 8:48: GladysGeneral


    Colocó su mano a un centímetro de la suya y en un rincón de sus cerebros ambos sintieron que estaban cometiendo un error, también ambos sabían que eran débiles para apartar las manos uno del otro. A ella le habría gustado tener sólo diez años menos, si los milagros existieran. Si hubiese sido verdad lo que su abuela le decía cuando era niña, si de verdad existieran las hadas y en ese momento apareciera en aquel bar, en medio de aquella gente. Si eso fuera posible a nadie le extrañaría que una mujer vistiera de tules y llevara una corona y un cetro. Todos en aquel bar vestían cosas raras, tenían el pelo de muchos colores y sus ropas eran una sinfonía del absurdo.

     No, a nadie le hubiese asombrado que un hada se apareciera allí y de repente le susurrara al oído que pidiera un deseo.

     Ella pediría solo eso: ser diez años menor. Que el hada con su varita mágica borrara de su cara ciertas arrugas, o tomara su vida y desapareciera un marido, dos hijos, un trabajo… no. Tenía que poner los pies sobre la tierra, tenía que mirarse al espejo de frente, o no al espejo, bastaría con que ella  eligiera.

     Y lo miró a los ojos y aunque el hada no apareció, el mundo se esfumó, los dos cuerpos se levantaron sin pronunciar una palabra, salieron en busca de un lugar oscuro para amarse, así son los amantes, sobre vuelan por las calles, tropiezan con los objetos que tratan de impedirles el paso y logran su objetivo.

     Los amantes viven para instantes como esos, aunque al día siguiente tengan que bajar los ojos delante de los demás compañeros de la oficina, o disimular una tos inoportuna o un bostezo demasiado prolongado cuando el marido la mira a los ojos y le pregunta qué le pasa.

     Los amantes se visitan por la noche, cuando los cuerpos duermen, ellos gravitan sobre las camas, se aferran a las cortinas, se susurran caricias que no pueden hacer. A ella el techo se le cae encima como una losa, el cuerpo de su marido está ahí, aunque en la alcoba haya otro hombre que se esfuerza por morder, tocar y recorrer con sus labios.

    Hay que elegir le grita un viento frío que recorre su frente, pero también sabe que no puede hacerlo y su espíritu se reconforta imaginando un mundo ideal en que una mujer convive con dos amantes en armonía.

Gladys

             

 

23 de Julio, 2011, 8:43: GladysGeneral


    Ya sabe cuantos pasos hay de su cama a la puerta de su habitación, de ahí hasta el baño, del baño otra vez a la habitación, la cocina, el salón, la ventana y a empezar una vez más. Tiene su libreta particular llena de cifras y combinaciones posibles para alterar la rutina de esos viajes por su casa, el segundo exacto en que sucede, incluso ha llegado a notar, que a veces,  las cifras no cuadran.

   Al principio pensó que se había equivocado al escribir aquella cifra que contabilizaba los pasos de la habitación a la cocina pues había un número que no era muy claro, parecía un siete, pero le faltaba la raya horizontal, aunque podría ser un nueve, pero no estaba muy bien definido; para asegurarse recorrió la distancia una vez más y anotó el número claro y grande, no fuera a ser que la vista empezara a fallarle, después retomó los pasos y los volvió a contar, pero le faltaban tres.  Se quedó un instante indeciso, ¿qué pasaba?

    Respiró hondo y empezó de nuevo. Levantó la cabeza decidido, dejó la mente en blanco, se situó bajo el marco de la puerta de su habitación, hizo un pequeño calentamiento, seguido de una breve relajación muscular y se concentró en la acción. Uno, dos, tres…. empezó a caminar contando hasta la cocina, luego anotó el resultado, decidió regresar, repitió el ritual y al llegar a la puerta de la habitación, se dio cuenta de que le sobraban siete pasos.

    Se miró extrañado los pies, parecían ser del mismo tamaño que ayer, luego midió las baldosas con una vieja corbata que aún conservaba. Eran iguales. No lo entendía, repitió la acción un par de horas hasta que el cansancio y la desolación lo doblegaron: ninguna cifra cuadraba.

    Para calmar el desfallecimiento que empezaba a sentir, se tomó el último café que quedaba y que debía llevar varios días en la cafetera pero no le importó. Tenía un enorme problema por resolver,  cuando lo aclarara ya iría a comprar provisiones.

    Decidió dormir un poco para olvidar las cifras, y el misterio de la continua transformación, pero el sueño se negaba a aliviar su fiebre numérica, entonces decidió cambiar el rumbo de sus pensamientos, buscó en su mente algún recuerdo alegre, alguna palabra amable, o una imagen grata pero su cerebro parecía un muro de piedra pintado de blanco.

     Un muro que fue creciendo, o ¿él empequeñeciendo? Notó que la sábana pesaba sobre su pecho más de lo normal, y los pies no le llegaban al borde inferior de la cama, la almohada era una montaña como el Everest y la bombilla del techo, una luna inaccesible.

 

 

 

     - Aquí no hay nadie caballeros - dijo el policía al grupo de vecinos reunido en el rellano. Las caras de uno y otro giraban buscando una respuesta que nadie se atrevía a emitir.

      - A lo mejor se fue sin que ustedes se dieran cuenta.

      - Puede ser, pero yo estoy segura de que hasta hace un rato se oían unos ruidos muy raros.

      - Pues yo hace como una semana que no lo veo.

      - Es verdad, desde que su esposa se fue.

      - Ah y creo que lo había despedido… lo digo porque dejó de salir a las siete, como siempre  había hecho.

 

 

      El grupo seguía lanzando conjeturas desde el rellano de la puerta sin darse cuenta que un diminuto hombre se desgañitaba gritando para llamar su atención.


Gladys