Un país tan rico como Colombia, necesita de gente inteligente y capacitada para dirigir su destino cultural y económico hacía un desarrollo sostenible y equitativo; pero ese ha sido precisamente su mayor problema: la gente que se dedica a la política en el país, en su gran mayoría no está cualificada para desempeñar esa función.

Afortunadamente eso tiene solución, basta con ponerse en ello hasta lograrlo con el aporte de todos los ciudadanos que, no somos de profesión políticos, pero que somos responsables de elegirlos.  Ojalá - en mis más remotos anhelos lo deseo, se convirtiera en ley inapelable -  dicha opción, en primer lugar, contempla la posibilidad de exigir a los político, titulaciones universitarias, master, postgrados, especializaciones e incluso ensayos científicos para poder acceder a sus respectivas carteras; como cualquier mortal, así el Ministro o la Ministra, de Agricultura, por nombrar a alguien, debería tener amplios conocimientos sobre este tema, además hacerle un seguimiento para evaluar su capacidad de adaptación y de respuesta a los retos de la vida actual y de los caprichos de la naturaleza.

 Segundo punto: Cada ciudadano o ciudadana que aspire a llevar las riendas del país debería además saber como mínimo dos idiomas para acceder a sus cargos mediante concurso académico antes de someterse a consulta popular. En esta evaluación previa se tendrá muy en cuenta un examen psicológico del candidato o candidata, con el fin de analizar su capacidad mental, su personalidad y su honradez.

 Por supuesto, el ambiente familiar también será tenido muy en cuenta, ya que hasta en las mejores familias los parientes... ya se sabe.

 Igualmente sus sueldos deberían estar a la par que los de un ejecutivo de cualquier empresa particular y no al nivel de un Cristiano Ronaldo, por ejemplo. Qué no lo son, ni llegaran a serlo, ¡ojalá!

 Tercer punto: Todo ciudadano o ciudadana, de profesión político, en el momento de aprobar las pruebas indispensables, y si demuestra su capacidad, deberá, al jurar su cargo, presentar dos fiadores o codeudores que lo avalen durante el desempeño de su cargo y que respondan por él en el momento de su retiro, por si acaso.

 Cuarto: Disfrutaran de los mismos servicios de Seguridad Social, Seguridad Ciudadana, Educación, Vacaciones y Pensiones de Jubilación que todos los colombianos de cualquier condición social.

 Quinto: La utilización de numerosos guardaespaldas y/o procesiones de carros blindados y motos de seguridad ya no será necesaria, pues quien nada debe, nada teme, por tanto será abolida, aunque si el político o política lo desea, deberá pagar el mantenimiento de su propio bolsillo.

 Con estas medidas - y si alguien desea aportar más alternativas - se podría empezar a evitar la corrupción, o el mal manejo de los fondos del Estado, sólo el consenso general, el cumplimiento de las leyes que dicta nuestra Constitución y la responsabilidad de todos los colombianos lo hará posible, o al menos impedirá que los corruptos se vayan del país llevándose los dineros de los damnificados, de los contratos de obras públicas o de los presupuestos para Educación, Salud y Desarrollo Económico.

Esta es una idea a evaluar y a debatir dados los momentos que estamos atravesando, ¿por qué no?

Lady papa