Dejo de tenerlos hace tiempo y es una pena, si señor. Antes le gustaba la hora del atardecer como preludio antes de emprender ese viaje maravilloso donde todo es posible, cuando podía caminar sobre las nubes, ser dos o tres personas al mismo tiempo, bailar sobre las notas musicales o descender a las cavernas más recónditas sin necesidad de tubos de oxigeno.

    De un tiempo a esta parte la certeza de sus limitaciones lo trae de capa caída, cabizbajo y silencioso recorre los días de su vida sin mayor aliciente, más bien con indiferencia, como si ese que se levanta todas las mañanas, se acuesta o come los platos que tanto le gustaban fuera otro que no tiene nada que ver con él.

    Es raro ver como alguien que se parece a ti, vive y hace tus cosas cotidianas, sin embargo algo bueno tiene, porque ese ser le ha mostrado grietas que antes ignoraba: Por ejemplo, se dio cuenta de que alguna vez sintió envidia, celos, odio y rencor.

    Al principio no lo podía creer. No, que va; él era un hombre equilibrado,  feliz y en los hombres equilibrados y felices no anida el odio ni la envidia, ni todas esas cosas tan feas que…

 

   Anoche soñó que atravesaba un enorme lago donde la niebla acariciaba su rostro y a veces, le dejaba ver su propio rostro magnificado.


Selvática