- ¿Vamos a dar un paseo? Tal vez caminando a la orilla del mar…

      Ni el rumor de las olas, ni la suave brisa, ni el viento jugando entre las piernas pueden calmar ese ardor de alma que la reconcome desde hace años.

    - ¿Y si cambias de actividad?, por ejemplo algo que te canse el músculo y agote el cuerpo para que a la noche…?

     No me quiero cansar, no me quiero drogar, sólo quiero no sentir. Quiero volver a nacer y que mi cerebro esté limpio como nuevo para empezar a llenarlo.

   - Es tonto. Eso no va a pasar y además no te asegura de que lo vuelvas a llenar de errores.

           

 

    Se levantó sin contestarle, ni siquiera lo miró, en su cabeza sólo había cabida para el tormento y las palabras de aliento que le llegaban de lejos, pasaban de largo. Estaba cerrada y trancada por dentro. Eso lo tenía muy claro, pero también reconocía, con angustia, que estaba ciega y sus manos se estaban cansando de tantear, su cuerpo ya no obedecía al cerebro y temía que en cualquier momento las fuerzas le fallasen y entonces todo habría concluido.

 

    - ¿Y qué mas da que todo acabe? - le dijo desde la silla del parque su compañero, ¿crees que alguien te echará de menos? ¿Crees que una mañana tus sábanas amanecerán arrugadas? No te hagas ilusiones. Todo ha acabado para ti.

    - ¿Todo ha acabado para mi? Entonces ¿por qué hecho de menos ser alegre? ¿Por qué quisiera reír y hablar?

   - ¿De verdad no lo sabes? ¿Entonces qué diablos he estado haciendo todos estos años a tu lado?

    - ¿Tu? Y ¿qué tienes que ver tu en todo esto que me pasa por dentro?

     - Ven. Vamos hasta aquella ventana, ¿qué ves?

     - Oh no puede ser.

    - Claro que puede ser y ahora ábreme la puerta de tu vida para que pueda completarte… ¿o es que quieres seguir siendo la parte negativa de ti misma lo que te queda de vida?

Gladys