En su quehacer cotidiano siempre le asalta la misma imagen, no importa si está en una reunión de negocios, o almorzando con las amigas, o planchando sus blusas de seda… es desesperante, sobre todo cuando hace el amor.

   El orgasmo desaparece como por encanto cuando su cerebro le muestra a esas mujeres envueltas en condones gigantes, abriendo y cerrando la boca, gritando en un esfuerzo inútil por expresarse, dicen que son las actrices de monólogos de la vagina.


Selvática