Era su amiga de toda la vida. Era su cómplice de noches locas, la que estaba ahí siempre que la necesitaba. La que aparecía dibujada en ese plano mental que de un momento a otro se le rebeló en el cerebro.

Allí estaban sus confidencias, las pequeñas cosas cotidianas, un hombre,  unos hijos, una casa,  los pequeños detalles de la felicidad… pero en el pozo del cafe, de su café, siempre aparecía su amiga… o ¿no?

Selvática