Esta es la historia de un juego de mesa, un juego dibujado en un tablero, con unas escaleras, unos letreros, unos jeroglíficos, y sumas pintadas  en colores encendidos. Cada jugador debe lanzar los dados y mover ficha según las instrucciones.

Ella lanzó. No le entusiasmaba mucho el juego pero estaba bien para pasar el rato. Cuando los dados cayeron sobre el tablero marcaban una cifra grande, lo que significaba un gran avance.

Sus dedos emocionados recorrían el tablero mientras su mente contaba excitada.  La casilla en que definitivamente se detuvo su ficha le obligaba a dibujar su vida. Se sintió feliz. Le gustaba hablar de su vida y sobre todo le gustaba tener audiencia cautiva.

Empezó por hablar de su casa, de sus estudios, de su matrimonio, pero al hacerlo, su intuición encendía una alarma. No estaba hablando de ella, sus palabras describían la vida de  su mejor amiga, sin embargo continuó, total nadie la conocía mucho y en el fondo era una especie de venganza. Era su amiga quien le había robado la vida desde su infancia.