Generalmente soy de las que leen la prensa digital, me gusta bucear por internet y leer o no leer, sin complejos de culpa, lo que no me sucede con la prensa escrita, pues al comprar un periódico siento una necesidad casi física de leer hasta las esquelas, quizás a causa de algún avaro que habita en mi interior y me obliga a aprovechar al máximo los pesos que cuesta un periódico.
Eso no sucede con la prensa en internet, ahí somos absolutamente libres, pasamos de la política internacional, a la economía de mercados, a la farándula, al fútbol o abandonamos un artículo cuando nos da la gana. Sin embargo al leer en internet he empezado a sentir la sensación de que existe solamente un escritor, siento como si una sola persona escribiera para la red, aunque hay diversidad de temas y opiniones, siempre acabo recordando las mismas cosas, las mismas opiniones, los mismos conceptos. ¿me estaré volviendo loca? o ¿serán los efectos de la globalización?
No lo sé, quiero creer que me equivoco, por eso volví a leer la prensa en papel y de repente en la página central de un periódico me encuentro con tres noticias que me hicieron erizar los pelos de la nuca. Una era un gran titular con una cifra llena de tantos ceros que mi mente no alcanzó a definir, se trataba de el sueldo de Eto'o, el famoso jugador de fútbol camerunés y justo debajo de esa noticia, el rostro famélico de un niño somalí, sí, era un anuncio de Unicef pidiendo recursos para paliar la hambruna de Somalia y para más inri, en la página opuesta el titular sobre el anuncio del señor Sarkozi acerca de cobrar el 3% a los millonarios franceses para recuperar su maltrecha economía.
Por supuesto los leí a fondo mientras iba formando mi propia opinión acerca de este mundo que me tocó vivir y los cambios que se han venido operando, pero a pesar de lo mal que me sentí por esas injusticias, por fin volví a tener la sensación de que tras esas noticias había diferencias de opiniones, y que era el lector quien debería hacer el ejercicio mental para formar sus propios conceptos, sin embargo, una pregunta bailaba alrededor de mi cabeza, ¿que pasaba con Internet? ¿acaso la información de la red no me permitía tener mi propia opinión?
Para poder concluir algo, encendí el ordenador y comparé las noticias a ver que sucedía en mi cerebro, por supuesto encontré la misma noticia sobre el sueldo del futbolista, la misma información acerca del presidente francés y su decreto, y otra sobre la hambruna en Somalia, pero no sucedía nada en mi cerebro, volví a la prensa escrita y la certeza saltó a mis ojos, literalmente. El problema radica en que la prensa la tenía en mis manos, algunas personas habían trabajado toda la noche anterior para poder publicarlas y me las soltaban sin que mi voluntad hubiese jugado un papel importante, bueno solo al decidir comprarlo o no. Con el periódico abierto tenía las tres noticias al mismo tiempo, las podía palpar, podía pasar mi mano por el rostro de ese niño y casi sentir su hambre, en cambio en internet yo podía decidir si hacía click o pasaba de largo, era yo quien decidía qué leía o qué no y eso esta bien, pero nos limita, porque sin querer solo vemos lo que queremos ver, y nuestro mundo se reduce a un lugar común, conocido, sin sobresaltos y sin repeluces en la nuca, a menos claro, que lo deseemos, por eso creo haber encontrado la respuesta a mi pregunta inicial, no es que haya un solo escritor en internet, lo que hay es solo un lector que se ha ido acostumbrando a lo conocido y no tiene ojos para lo desconocido… simplemente lo ignora. Y así nos va como nos va.

Por: Lady papa