Esta es una de tus calles,
por allí caminabas llevando en la mano
la magia de vivir con una sonrisa en los labios
a pesar de lo que te dolía, todo lo que estaba pasando
en el país,
con la gente,
con tus amigos,
con la sociedad,
desde esa calle alzabas la voz,
atravesabas el océano y llegabas a las islas,
todas las semanas,
a las once de la noche.
Ahora mismo son las once de la noche
y el teléfono no suena,
es raro,
amigo infernal
si siempre fuiste muy puntual...
El teléfono sigue mudo
y yo me siento cada vez más sola.

Gladys