22 de Diciembre, 2011, 8:37: La direcciónGeneral


Felicitaciones a todos nuestros lectores, este ya es el cuarto año de un
experimento que se niega a desaparecer.
Por la constancia, por los colaboradores, por los relatos, por todos ustedes...
salud y bienvenido 2012

La dirección
16 de Diciembre, 2011, 7:48: GladysGeneral


             Después de tantos años por fin me he atrevido a volver. Odiaba este lago, ya sé que no tiene la culpa, ya sé que fue un accidente, mi cerebro siempre me lo recuerda con lujo de detalles o explicaciones lógicas y razonables.

            Pero dentro de mi hay alguien que no entiende, un ser al que los razonamientos le parecen una patraña de la inteligencia, o un complot sádicamente ideado para lavarle el cerebro.

            Por eso se niega a escuchar alejándose de su cuerpo hasta que la voz de la razón es solo ruido de tráfico en medio de la ciudad: algo molesto pero no insufrible.

            Y aquí me tienen, hundiendo otra vez los pies sobre las aguas transparentes, viendo como mi dedo regordete empieza a ponerse blanco y arrugado. Al cabo de unos segundos la transparencia de las aguas ya no se limita solo a la orilla. Levanto la vista y casi todo el lago es transparente, se pueden ver las piedras, las algas, los peces, los granos de arena. El mundo submarino del lago me es desvelado y es maravilloso.

            Unas burbujas llaman mi atención, me indican un camino y me dejo llevar casi al otro extremo del lago, donde se ahogó la hija de mi amiga. Recuerdo perfectamente aquel día, era un domingo cálido, había mucha gente por los alrededores, el cielo era intensamente azul y daba su color al lago hasta que nos dimos cuenta de la ausencia de la niña, gritamos, todo el mundo ayudó pero nunca la encontramos y yo decidí no volver jamás.

            Pero hoy, mi cuerpo se despertó con la decisión de ir hasta allí, mis pies me llevaron y aquí estoy haciendo caso a esa intuición que parece ser el timón de mi vida, esa fuerza que mueve mis pies a través de las aguas hasta la orilla más solitaria del lago, donde las piedras son más bonitas, lisas, suaves, como pequeñas nubes caídas del cielo y congeladas en el agua.

            La hilera de burbujas me hace la señal para que me agache, me lleva hasta una piedra pequeña, oblonga y muy suave, como la cabeza de una niña que se ahogó...

 

16 de Diciembre, 2011, 7:02: GladysGeneral

         


            ¡No lo podía creer! Su suerte estaba empezando a cambiar. Él lo notó al atardecer del día anterior a los hechos. Si alguien por la calle lo detuviera a preguntarle cuál había sido la pista definitiva, él seguro que contestaría el OLOR, sí el olor en el aire, una especie de vaho de hadas que le dio en la cara justo cuando salía de la oficina de empleo.

            Pero no se llamen a engaño. La chica de la ventanilla ni siquiera le sonrió, se limitó a rellenar los huecos en sus formularios, a teclear sin mirar el teclado, ni a él, sólo a la pantalla y después lo mandó a firmar, le recibió el resguardo y pulsó una tecla para que el número apareciera en la pantalla.

            Siguiente - se oyó decir.

            No importaba. Cuando le dio la espalda sintió que a su alrededor el mundo era negro, frío, insensible, una mierda completa y que nada pasaría si un coche no se detuviera al verlo a él tirado sobre la calle.

            Sin embargo en cuanto salió el vaho de las hadas rozó sus mejillas. La calle se iluminó, y si sus oídos no lo engañaban, hasta música se escuchó por los alrededores. Pero ¿por qué?

            Otro día para llenar sin cosas qué hacer, lo primero sería tomarse un café en la esquina, antes de que hasta eso le fuera vedado. Se dio incluso el lujo de leer el periódico y oler los panes que estaban saliendo del horno.

            Caminó hasta el cansancio, esa era una buena receta contra el insomnio y se daba gracias a si mismo por ponerla en práctica desde que se quedó sin empleo. Así, fue agotando las opciones que lo alejaban de casa hasta que ya no se pudo resistir y cabizbajo, decidió que era hora de regresar, al menos mientras tuviera casa. Las penumbras volvían a rodearlo disipando el vaho de hadas de las mañana.

            Llegó a su casa, más por usar la llave que por costumbre abrió el buzón del correo, fue desechando la publicidad que estaba a punto de desbordarse, fue mirando lentamente los sobres mientras los tiraba a la basura, cuando las manos le quedaron vacías, buscó la llave en sus bolsillos y subió a su casa, ni siquiera se molestó en encender la luz del rellano, conocía de memoria el lugar exacto en que estaba el agujero de la cerradura.

            Abrió, su casa de 25 mts., había crecido más de lo normal, ahora era un piso de 300 mts. con amplios ventanales desde los que contemplaba el parque en todo su esplendor. Por las ventanas entraba el aroma de las hadas, y las cortinas se movían sensualmente dibujando formas deslizantes sobre el piso de madera.

            Como loco recorrió las estancias, contó cinco habitaciones, tres baños, una cocina con comedor incluido, una terraza, un salón, un gran comedor y a medida que caminaba o corría iba gritando gracias, gracias a todo, a la vida, a los árboles, al destino y a todo lo que le recordara una vida más allá de la inteligencia humana, hasta llegar a la terraza, hasta volver a sentir el vaho de las hadas y entonces lo recordó, y le dio rabia que él hubiese tenido que morir para tener una casa como esa.

16 de Diciembre, 2011, 6:45: Selváticaminirelatos


             Estuve tentada a dejarlo,  me daba vergüenza. Es que tenía una caja de dientes dibujada sobre el capó. Aichh!

            Pero los regalos se aceptan tal y como la vida nos lo da - me decía mi madre y mis manos sintieron el frío de las llaves.

            Lo aparco en frente de mi casa y subo a mi apartamento. Lo miro desde la ventana y lo único que veo son las dos hileras de dientes, me doy la vuelta y me meto en la cama a soñar con la mañana, a soñarme frente al volante, deslizándome por las calles de la ciudad hasta donde yo quiera, por el tiempo que quiera,  sin ver las hileras de dientes.

            La mañana borra los sueños. Mi hijo necesita el coche, me pide que le lleve a hacer sus cosas y yo dejo de ser una mujer con ganas de pisar el acelerador para convertirme en un chofer con ruta establecida.

            En la noche pienso que mañana si podré correr con las hileras de dientes por donde yo quiera, mañana, mañana si...

16 de Diciembre, 2011, 6:41: SelváticaAlaprima

 

            No te asombres, ya sé que soy maniática de la limpieza y esas cenizas que ves sobre  la mesita del recibidor son los restos de una multa de tráfico.

            Es tonto. No puedo evitar correr hacía ti.

1 de Diciembre, 2011, 6:04: GladysGeneral

         


             Todos se están yendo. Desde hace un tiempo la gente está partiendo,  aunque no se sabe con certeza si alguien les ha llenado la cabeza de pajaritos alegres,  o si les han hablado de paraísos de caramelo o caballitos de azúcar.

            Por eso, de un tiempo a esta parte, el pueblo ya no es lo que era. El polvo se acumula en las esquinas, los cristales estallan a las horas más insospechadas rompiendo con sus filosos gritos el silencio que se nos ha impuesto.

            Las paredes se inclinan en cámara lenta, tengo la impresión de que ellas ya se cansaron de aguantar de pie las tormentas, los rayos y vientos que día a día nos atacaban y que han decidido agacharse… quizás así se resistan mejor los embates.

            Las farolas ya no alumbran a nadie, porque nadie sale a caminar por las noches, ya no hay amantes que se besen detrás de los árboles, ni en los rincones de las esquinas, tampoco hay niños que corran detrás de mariposas amarillas.

            Todos se están yendo y los pocos que quedamos hemos hecho un pacto tácito: no vamos a  hablarnos nunca más, no intentaremos rozar nuestros dedos al recibir el cambio por la compra de algunas baratijas, no nos quejaremos en voz alta, y nunca, nunca más nos miraremos a los ojos. Lo hemos decidido así para no sufrir cuando de ellos solo veamos las espaldas en el horizonte.

            Por eso todos ahora juegan solitarios tras los cristales rotos de las sucias ventanas, los dedos rozan hasta gastar las barajas y solo se piensa en que el momento de partir está pronto a llegar… será cuando las cartas se deshagan entre los dedos.

            Y los míos ya están cubiertos de cierta masa blancuzca. 
1 de Diciembre, 2011, 5:46: SelváticaAlaprima

      


         No recuerdo muy bien cómo empezó esta historia,  las imágenes se me intercalan en el cerebro sin ningún respeto a la cordura. Quizás mi ego, con ganas de lucirse se encargó de desordenarlas y lanzármelas a la cara por sorpresa. Una de éstas es una ilustración en la que me veo junto a dos amigas en la portada de un libro. ¡Esa es lo más de lo más! me gusta, me veo bien y me siento satisfecha de estar dibujada ahí, junto a mis dos mejores amigas.

            La otra es como mi revés. Me veo desde el otro lado de la calle. Enfrente me tengo a mi misma retozando en una cama sobre una colcha de colores vivos,  y puedo verlo ya que no hay paredes, es como si estuviera en una vitrina. De todas maneras me gusto también de ese lado de la calle.

            Hay una tercera imagen, otra yo,  habla del próximo número de nuestra revista, en ella publicaremos un relato de Michelle Obama sobre su marido,  pero no será la figura política quien aparecerá en nuestras páginas, sino el mundo cotidiano de su hogar. 

            También me gusta, usar un ícono internacional es bueno para unas principiantes como nosotras, eso nos permitirá trabajar con cierta libertad… Me oigo repitiendo cosas tontas.

 

            Tres imágenes, una en la vitrina de su alcoba, otra en la portada de una revista, otra en medio de la oficina de redacción… ¡Ya sé que es un sueño!

1 de Diciembre, 2011, 5:41: Selváticaminirelatos

 

            Qué si voy a bailar, que si voy a salir esta noche, que si me pondré muy guapa, mis tacones altos, mi vestido ajustado, mi maquillaje perfecto, mi pequeño bolso y mis grandes ganas de divertirme.

            Que si tomo la llave de la puerta, que si a última hora se me van los minutos porque revoloteo por toda la casa y no las encuentro.

            Que si empiezo a sudar, se me mancha el vestido, se me rompen las medias, se me corre el maquillaje y me canso.

            Que si salimos, ¿Ahora a dónde vamos? la discoteca, el garito, la sala tradicional o el cutre bar de la esquina… y ¿para eso me arreglé tanto?

            Que si la noche está oscura - raro - la ciudad con sus luces nos priva de tales evocaciones - pero sí, la noche está oscura y yo vuelvo a casa sola.

1 de Diciembre, 2011, 5:27: GladysGeneral

       


        Aliviados de los dolores más apremiantes, los convalecientes se enfrentan a algo más desalentador que la enfermedad, y es el tiempo que tienen que pasar lejos de cualquier actividad hasta que el cuerpo vuelva a estar en condiciones de ponerse en marcha de nuevo.

            Las horas parecen eternizarse, el horario de visitas se hace ínfimo, la televisión  aburre, no se puede leer y hasta las sopas de letras resultan tan complicadas que terminan al lado de la cama.

            Entonces, la vida toma protagonismo, se pone delante del convaleciente sin máscaras, mientras le va dibujando escenas del pasado, y ahí bajo el calor de las sábanas y la esponjosidad de la almohada el convaleciente está obligado a reflexionar sobre las cosas que hizo de joven, quizá se arrepienta por no haber hecho esa llamada a tiempo, por no haber sonreído a la persona que amaba, incluso aquella señora coja a la que no ayudó a cruzar la calle se le aparece como alguien familiar. Sí, es una cosa mala no poder hacer nada, pero no hay que preocuparse, los mecanismos de defensa acuden en su ayuda, empieza a pensar en lo que va a cambiar, desde luego, se propone ser una persona diferente en cuanto se recupere totalmente.

            Así planea una nueva vida más llena de cosas estimulantes, de risas y amores, y la felicidad deja de ser una utopía, claro que se puede  alcanzar, es fácil, basta con sentirse bien con uno mismo y para ello no es necesario hacer grandes inversiones, basta con estar vivos, ese es el gran secreto, se puede  hacer, es sencillo.

            Y con esos nuevos pensamientos el tiempo si que pasa veloz, los días se deslizan más rápidamente, vuelve a sentirse  embriagado de proyectos vitalizantes, el mundo ya no es un caos y a su alrededor la felicidad parece brotar como la yerba a la orilla de las autopistas. Ese sentimiento maravilloso le ayuda a mejorar totalmente, el cuerpo ya parece exigir movilidad, y poquito a poco, como un niño cuando empieza a caminar, el convaleciente espera reanimado la fecha del alta médica sintiéndose realmente bien.

            Ya en casa, todo vuelve a ser como antes, la felicidad se esconde, el optimismo se  resbala por entre los dedos y la cara se torna agria en cuanto entra de nuevo a la oficina para asistir a esa reunión, con esa gente tan desagradable que... 

Pero se está vivo..