21 de Enero, 2012, 6:31: GladysGeneral


            Me gusta imaginar días, soles, lluvias y atardeceres con tu corazón palpitando en la palma de mi mano. Me gusta temblar cuando dibujo tu cara en mi cerebro, me gusta repetir tus palabras y colgarlas por los vericuetos de mi vida.

            Me gusta esperarte sentada en la mesa de un café, imagino diálogos, lustro las palabras para que cuando llegues estén limpias, perfumadas y sobre todo, que cuando entren a través de tus hermosos ojos, lleven a tu cerebro exactamente todo lo que siento dentro de mi.

            Espero que ellas te hagan saber todo lo que siento por ti, espero que sepas que te agradezco el haberme devuelto la ilusión, el haberme despertado de mi sueño, el haber derretido mis hielos prehistóricos. Deseo tanto que ese abecedario aprendido hace tantos años dibuje en tu existencia la esencia de la mía.

            Y cuando llegas, cuando hablas, cuando me envías tu propio torrente de palabras no tengo de donde asirme, tu alfabeto me arrebata y en su movimiento me va alejando de ti. Al principio trataba de aferrarme a cabos imaginarios, a puertos de cartón piedra,  luego suplicaba a mi débil ejercito para que viniera en mi auxilio, pero es inútil, hoy, te contemplo como un puntito en la distancia y reconozco que mi ejercito no estaba preparado para tales proezas, sin embargo sigo intentando mantener el calor de mi propio alfabeto… aunque ya no tenga esperanza.

21 de Enero, 2012, 6:18: Selváticaminirelatos

            Mi pareja de hace años ha vuelto de la tumba para reunirse conmigo. Extrañamente todo está igual a cuando él se marcho. La misma casa, la misma ciudad y la misma gente, como la canción mejicana.

           Él apareció por la puerta como siempre, dejó sus llaves en la mesita del pasillo y fue directamente a besar a nuestros hijos, luego me besó a mi. No, no crean que tengo celos, me gusta que quiera a sus hijos y me desee a mi.

            Cenamos en familia, hablamos como siempre, nos miramos como cada segundo que vivimos desde que nos conocimos. Luego nos fuimos a la cama y allí estaban nuestras fotos, nuestra ropa, nuestros libros con los marcadores sobresaliendo para retomar cada noche los viajes que hacemos hacía nuestras propias utopias.

            En la cama, la misma calidez de los cuerpos, las sábanas un poco desteñidas pero estrenando sueños y fabricando días futuros, por ejemplo, para mañana ir a visitar a algunos amigos y familiares.

            Y en esa visita planeada soñé que tal vez a ellos les parezca extraño que él haya regresado de la muerte, quizás crean que fue mentira inventada por mi.

 

           
21 de Enero, 2012, 6:12: Selváticaminirelatos



           Por accidente me corté un dedo y la sangre manó de manera exagerada para un desgarro tan pequeño, en un abrir y cerrar de ojos el queso que estaba cortando quedó teñido de rojo sobre la mesa mientras iba a contestar una llamada.

            Cuando volví él se llevaba el último trozo de queso a la boca con una gran sonrisa, luego me besó y dijo que mi mermelada casera era insuperable.

21 de Enero, 2012, 6:08: SelváticaAlaprima

          


         Desde el pantano que es mi vida nacen millares de mosquitos que me asaltan de tiempo en tiempo, algunas veces me han hecho tanto daño que he llegado a temerme lo peor, otras son apenas un incordio pasajero, y sin embargo nunca me enfado, nunca protesto y sigo viviendo al lado del pantano.

21 de Enero, 2012, 5:39: SelváticaAlaprima



           Soy la ayudante del artista, modelo figuritas de barro, las pinto y él me paga. De mis manos salen muñecos que con el tiempo empiezan a caminar, a hablar, a reír y a llorar… y recibo dinero. A más figuras, más dinero… por eso muchos no alcanzan a estar listos.
1 de Enero, 2012, 8:07: GladysGeneral

 


            Los labios rozan la copa, la lengua juega con el azúcar y luego la muerde con rabia cuando ve que los minutos pasan y su amor no llega. Cierra los ojos e imagina las horas previas, las bragas nuevas, el perfume, la crema en la piel, los minutos decisivos ante el armario: ¿El azul, o el verde? Finalmente escogió el rojo.

            Su imagen ante el espejo dibujando la línea de los labios, las gotas en los ojos para que brillen más, incluso ensayó miradas para hipnotizarlo y escapar lejos.

            Afuera el viento amenaza con llevarse el techo de las casas, el mar ruge como lanzando maldiciones, la olas se estrellan unas a otras como si estuvieran en medio de un rabioso combate… y él no llega.

            Hace frío, hace viento, los zapatos de tacón la torturan mientras los brazos se debaten entre proteger el chal o la falda hasta que llega un taxi y ella suspira aliviada cuando el chofer emprende la marcha, se frota las manos, se retuerce al calor del auto y de su chal, libre ya de las furias del viento y con los ojos cerrados mientras sueña con el calor de sus sábanas, sola, pero tibias.

            Cuando las luces de taxi desaparecen al fondo de la calle, otro taxi se detiene, un hombre se baja con una sonrisa en los labios mientras piensa en las palabras que le dirá, en las copas que beberán y trae a su memoria el día en que la conoció, la tarde en la placita, el paseo por la avenida y sus cabellos despidiendo aquel aroma…

            Se sienta, pide la copa, intenta revivir el aroma de los cabellos de ella  pero no puede, eso significa que no vendrá.

            Ella con la cabeza en la almohada se felicita por volver a soñar, por creer que puede encontrar el amor aunque eso le llevara más tiempo del que imaginaba, desde luego con este no. Y se duerme dándole razones al corazón a ver si se calma de una buena vez.

1 de Enero, 2012, 7:58: Selváticaminirelatos

         Cuando lo miró a los ojos recordó que alguna vez juraron ser siempre sinceros, sin embargo no se acuerda en qué momento empezaron a acumularse entre ellos los silencios, las historias a medias o con finales diferentes, agazapadas entre frases como: lo hago por su bien, si se lo cuento no lo va a entender, o es demasiado largo y no tenemos tiempo, los niños, el trabajo,  las visitas que llegan de improviso.

            Ahora ya no puede ver sus ojos, una muralla de mentiras los ha separado y ya no vale la pena derribarla.

Cuando lo miró a los ojos recordó que alguna vez juraron ser siempre sinceros, sin embargo no se acuerda en qué momento empezaron a acumularse entre ellos los silencios, las historias a medias o con finales diferentes, agazapadas entre frases como: lo hago por su bien, si se lo cuento no lo va a entender, o es demasiado largo y no tenemos tiempo, los niños, el trabajo,  las visitas que llegan de improviso.

            Ahora ya no puede ver sus ojos, una muralla de mentiras los ha separado y ya no vale la pena derribarla.

1 de Enero, 2012, 7:52: Selváticaminirelatos


             Dos mujeres a las que quiero mucho,  una se prepara para salir a comer mientras que la otra la espera ya en la puerta. Una es la imagen de la sofisticación, la otra, de la informalidad. Dos cabezas, una con todos los cabellos en su sitio, otra con todos los sitios en su cabeza.

            Me gusta esa pareja de mujeres, me gusta verlas hacerse compañía, su conversación me suena a música.

            No sé por qué el marido de una de ellas se me acercó y me dio dinero. Acaso me da las gracias por algo que hice y no sé ¿qué es? Por supuesto me niego, pongo las manos delante de él y no le recibo el dinero, pero dejo que me coloque los billetes en mis bolsillos. Debo sobrevivir.

1 de Enero, 2012, 7:16: SelváticaAlaprima

 

            Bebés en primer plano, plano cerrado de sus ojitos apenas abriéndose al mundo, primeros planos del movimiento de sus manos, de su boca en lo que parece ser una sonrisa, mezclados con fotos de ciudades en blanco y negro, calles por las que ruedan vertiginosos autos y primeros planos de ojos de ancianos cerrándose, de manos arrugadas y pecosas temblando… sin lógica, como la vida.