Dos mujeres a las que quiero mucho,  una se prepara para salir a comer mientras que la otra la espera ya en la puerta. Una es la imagen de la sofisticación, la otra, de la informalidad. Dos cabezas, una con todos los cabellos en su sitio, otra con todos los sitios en su cabeza.

            Me gusta esa pareja de mujeres, me gusta verlas hacerse compañía, su conversación me suena a música.

            No sé por qué el marido de una de ellas se me acercó y me dio dinero. Acaso me da las gracias por algo que hice y no sé ¿qué es? Por supuesto me niego, pongo las manos delante de él y no le recibo el dinero, pero dejo que me coloque los billetes en mis bolsillos. Debo sobrevivir.