10 de Febrero, 2012, 5:49: GladysGeneral


 

            "…donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles…"(*)                                                                                                            J. Cortázar.

             … nos decía el autor en su inolvidable Rayuela, ¿se acuerdan? Qué emocionante es enamorarse, sentir vértigo, dolor de barriga y despertarse con el corazón en la mano mientras el cerebro inventa cómo eliminar segundos hasta el momento de ver al ser amado.

            Cuánto se ha escrito, se escribe y se escribirá sobre ese sentimiento; pasado, presente y futuro del universo, cómo han cambiado las formas de expresión, las palabras, los códigos mediante los cuales mandamos mensajes al objeto de nuestra adoración, y sin embargo, los dolores de barriga,  los nervios y los sudores en la palma de la mano, siguen siendo tan antiguos como el hombre.           
           
            
El amor tiene doble filo, nos hace cursis, reduce nuestra inteligencia, puede actuar como escudo o lanza, es el aliento que nos lleva a extremos insospechados o nos reduce a sombras lánguidas con la vista en el vacío mientras el tiempo pasa y los días van cayendo a nuestro lado, a veces, sobrevivimos a la enajenación gracias a esfuerzos heroicos, sin embargo no dejamos de sentirnos en un campo de guerra, de un lado el amor, del otro, todo  lo demás, no importa quien gane la partida, nosotros siempre perderemos, porque tarde o temprano el amor o su ausencia, se hará sentir con toda su fuerza.


             Lo que si es cierto, es que no podemos olvidarnos de él por mucho tiempo  y menos ahora que el tiempo parece haberse acelerado vertiginosamente. Hasta hace unos años, en agosto empezábamos a ver corazones en las tiendas, cintas de color rojo, rosas en los maceteros, tarjetas con ositos, perritos, palomas sosteniendo corazones, flores, caritas felices y una larga serie de dibujos rebosantes de amor; ahora es en febrero, cuando apenas nos estamos curando de la resaca del fin de año, vienen y nos atacan las fiebres de ese sentimiento, pues no pudieron esperar hasta el noveno mes, y aquí nos hallamos otra vez inmersos en esa nube rosa y azucarada del amor, los que tienen pareja, haciendo planes para celebrar ese día de la forma más original posible y los que no la tienen también, pero sus planes dibujan escenas con la cabeza metida en agujeros insonoros, se acopian de reservas de oxigeno, de soporíferos líquidos, de mundos cerrados para poder sobrevivir a ese San Valentin, y a veces lo logran, sin embargo la victoria es pasajera… aún queda septiembre.
             Menos mal que siempre nos queda Cortázar: …" Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos."…(*)

 

(*) capítulo 93 - Rayuela - Julio Cortázar.
10 de Febrero, 2012, 5:21: GladysGeneral

 

             Se pregunta si a él le pasará lo mismo. Él también a varios kilómetros de distancia se lo pregunta. Desde que se conocieron las mariposas en el estomago los asaltan sin previo aviso, los pelos se erizan y los cuerpos duelen de amor.

              Ella sueña con sus brazos recios, imagina senderos de placer al recorrer esas venas con sus labios desde el hombro hasta el dedo del corazón, es curioso, casi nunca imagina la cabeza y el rostro de él. Apenas recuerda que tiene los ojos claros, pero no podría decir si son azules o verdes o grises, alguna vez la forma de su boca se aparece en medio de sus pensamientos más distantes, en cambio aquellos brazos…

            …Aquellos brazos significan la calidez palpitante de un cuerpo, la seguridad de un espacio en el que ella es la única habitante, un mundo donde la felicidad es posible y palpable.

            Él en cambio, cuando piensa en ella ve unos cabellos claros… ni rubios platinos, ni caobas, más bien como rayos de sol alrededor de un rostro que sin embargo no tiene ojos, pero si una voz maravillosa que va saliendo de una boca, que tampoco imagina, pero que supone bella, sin embargo, lo que si dibuja su mente febril son las piernas, unas piernas largas, delgadas, ligeras, que saben caminar a su lado, que acompañan sin estorbar, que caminan sin pisar sus huellas y que dan origen a un camino nuevo, excitante, creado a cada paso solo para ellos dos.

            Es siempre así cuando están separados, una agonía, un pensamiento clavado en el cerebro, mariposas en la barriga y sangre acelerada enrojeciendo mejillas a cada pensamiento.

            No hay duda, piensan ellos, cada uno por su lado. Esto es solo sexo, no puede haber nada más, solo sexo y con ese pensamiento se citan en calles, en plazas, en avenidas, en la playa, en la ciudad, en los barrios viejos.

            Él suele llegar primero, se sienta tranquilamente, repasa pensamientos y su cuerpo empieza a hervir, disimula fumando un cigarrillo mientras mira constantemente el reloj. Ella suele ser puntual, pero a él le gusta llegar antes, se sienta a la mesa más alejada únicamente para verla llegar, para ver sus piernas acercarse hasta él a cada paso, como en una especie de pasillo universal.

            A ella le gusta llegar puntual, sin embargo se toma su tiempo antes de que las agujas del reloj dicten sentencia definitiva, ella antes de doblar la esquina ha dibujado esos brazos recios, esas venas sinuosas y ha recorrido varias veces con sus labios esos tortuosos y excitantes caminos, cuando el rubor enciende sus mejillas y le hace arder las orejas, ella se deja ver, lo busca con la mirada y va a su encuentro. Allí está sentado esperándola, él alza la mirada, ella le sonríe, se acerca despacio saboreando el placer, reteniéndolo en la boca como si fuera una golosina que no queremos que desaparezca por nuestras gargantas hasta que ya no hay más espacio entre los dos, las mejillas se rozan, él la huele y ella también, luego se sientan pero el hielo resquebraja las emociones, derrite el calor, suaviza los rumores y las voces se enredan en temas climáticos, sociales, mundiales… cada vez más lejos el uno del otro…

            Es solo sexo…

            Piensan cada uno al despedirse,  un sexo que se conforma con llegar al clímax en cada ausencia.

10 de Febrero, 2012, 5:06: Selváticaminirelatos

 

            Me preparo para partir, mi madre me lleva al mercadillo, me quiere regalar unos pendientes y cuando me los describe, me doy cuenta de que son iguales a otros que me habían gustado hace tiempo y de los cuales había comprado unos cuantos de diversos colores a juego con mi ropa.

            Yo elijo unos de color ámbar que me hacían falta, mi pareja los mira y cambian de color, ahora son verdes como los ojos de él.

            Seguimos caminando por los puestos, hay demasiada gente y en un momento dado me pierdo de ellos, sigo caminando pensando en que tal vez los encuentre más tarde, pero por ahora me gusta esa soledad transitoria. Mis pasos me llevan hasta una librería muy original, vende libros impresos en cuero, yo compro uno pensando en una sobrina a la que no le gusta leer, pero creo que éste si le gustará por lo original.

            Con el libro en el bolso busco a mi familia pero al darme cuenta de lo difícil que será encontrarlos decido volver a casa. Cuando faltan poco metros para llegar a mi destino veo a través de la ventana a un grupo de gente, algunos están arrodillados alrededor de un cuerpo sobre el pavimento. Me bajo del taxi y veo a mi madre tendida, le digo a él que le de respiración boca a boca pero él no sabe o no acierta, entonces el libro salta de mi bolso, se convierte en mujer y reanima a mi madre mientras yo trato de hablarle para convencerla de que se quede a mi lado, la mujer libro la mira, luego me mira a mi y se introduce obedientemente en mi bolso. Mi madre muere.

10 de Febrero, 2012, 4:50: SelváticaAlaprima

 


            Una piscina se está quedando lentamente sin agua y va descubriendo pelos, cintas, papeles de envoltura, trozos de comida como un vómito seco en la acera de las calles.

10 de Febrero, 2012, 4:28: Lady papaHablando de...



Sí sus compañeros de trabajo de un tiempo a esta parte no le hablan, sí su jefe ha dejado de asignarle proyectos interesantes, o sí cuando participa en las reuniones su voz es acallada por los demás, o en las mañanas, al llegar a su oficina tiene la sensación de haberse convertido en un ser invisible, es muy probable que usted sea víctima del  mobbing o acoso laboral.
           
El mobbing o psicoterror laboral se ha convertido en una estrategia solapada con el único propósito de amargarle la existencia a los empleados hasta obligarlos a renunciar a su cargo. Su efectividad llega al 100% debido a que sus víctimas no son conscientes de que lo padecen hasta que es demasiado tarde para solucionarlo.            
En muchos países el mobbing ha pasado a ser una enfermedad laboral que causa graves perjuicios a los trabajadores, aumentando el nivel de estrés laboral, resintiendo las defensas del cuerpo, minando su autoestima de forma letal hasta llevarlo a la postración definitiva que, en muchos casos, se oculta tras depresiones frecuentes, migrañas y otras alteraciones psicológicas.
          
 
Fue el psicólogo sueco Heinz Leymann quien acuñó el término a principios de los 80, definiéndolo como "el empleo de una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y prolongada en el tiempo (con un mínimo de seis meses) sobre otra persona en el lugar de trabajo".
           
Para saber si se es víctima del mobbing hay que analizar fríamente la situación laboral, y en caso de que se detecten indicios de que algo anormal sucede en el entorno, debe procederse inmediatamente a tomar las medidas pertinentes antes de que sea demasiado tarde. Ese es el primer paso y sin duda le será de gran ayuda, ya que la fuerza del acosador laboral o promotor del mobbing basa su efectividad en la ignorancia por parte de sus víctimas, superado este primer paso ya podrá elaborar estrategias de contraataque… o de defensa al menos.
           
Una vez que se es consciente del acoso, se deben reunir pruebas ya sea recopilando documentos, creando situaciones en las que los hechos de acoso se realicen ante testigos de fiar, o en último extremo certificados médicos en los que conste el motivo por el cual su salud se ha visto afectada.
          
 
Debe recordar siempre que el mobbing parte de pequeños actos que, aunque individualmente no signifiquen nada, unidos generan un importante y mortífero ataque a la integridad personal.
          
 
Con pruebas ya en su poder, el siguiente paso será denunciar la situación ante el médico de la empresa, un inspector de trabajo, la Seguridad Social, o un abogado  laboralista, intentando que se reconozca el acoso como un accidente de trabajo. Luego se deben denunciar los hechos ante las organizaciones sindicales o las instituciones correspondientes. Para todo ello, es muy importante buscar el apoyo de otras personas que hayan pasado por este mismo trance, de este modo no se sentirá solo en esta parte del proceso.
            Pero sobre todo, no se debe demostrar miedo o debilidad ante este tipo de situaciones, tampoco responder con la misma acción, pues convertiría el sitio de trabajo en una campo de guerra,  hay que buscar soluciones inteligentes, apoyos de los amigos o compañeros incondicionales o que hayan sufrido la misma situación y mantenerse firme en la denuncia hasta que se halle la solución más conveniente para usted y la empresa.