Sí sus compañeros de trabajo de un tiempo a esta parte no le hablan, sí su jefe ha dejado de asignarle proyectos interesantes, o sí cuando participa en las reuniones su voz es acallada por los demás, o en las mañanas, al llegar a su oficina tiene la sensación de haberse convertido en un ser invisible, es muy probable que usted sea víctima del  mobbing o acoso laboral.
           
El mobbing o psicoterror laboral se ha convertido en una estrategia solapada con el único propósito de amargarle la existencia a los empleados hasta obligarlos a renunciar a su cargo. Su efectividad llega al 100% debido a que sus víctimas no son conscientes de que lo padecen hasta que es demasiado tarde para solucionarlo.            
En muchos países el mobbing ha pasado a ser una enfermedad laboral que causa graves perjuicios a los trabajadores, aumentando el nivel de estrés laboral, resintiendo las defensas del cuerpo, minando su autoestima de forma letal hasta llevarlo a la postración definitiva que, en muchos casos, se oculta tras depresiones frecuentes, migrañas y otras alteraciones psicológicas.
          
 
Fue el psicólogo sueco Heinz Leymann quien acuñó el término a principios de los 80, definiéndolo como "el empleo de una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y prolongada en el tiempo (con un mínimo de seis meses) sobre otra persona en el lugar de trabajo".
           
Para saber si se es víctima del mobbing hay que analizar fríamente la situación laboral, y en caso de que se detecten indicios de que algo anormal sucede en el entorno, debe procederse inmediatamente a tomar las medidas pertinentes antes de que sea demasiado tarde. Ese es el primer paso y sin duda le será de gran ayuda, ya que la fuerza del acosador laboral o promotor del mobbing basa su efectividad en la ignorancia por parte de sus víctimas, superado este primer paso ya podrá elaborar estrategias de contraataque… o de defensa al menos.
           
Una vez que se es consciente del acoso, se deben reunir pruebas ya sea recopilando documentos, creando situaciones en las que los hechos de acoso se realicen ante testigos de fiar, o en último extremo certificados médicos en los que conste el motivo por el cual su salud se ha visto afectada.
          
 
Debe recordar siempre que el mobbing parte de pequeños actos que, aunque individualmente no signifiquen nada, unidos generan un importante y mortífero ataque a la integridad personal.
          
 
Con pruebas ya en su poder, el siguiente paso será denunciar la situación ante el médico de la empresa, un inspector de trabajo, la Seguridad Social, o un abogado  laboralista, intentando que se reconozca el acoso como un accidente de trabajo. Luego se deben denunciar los hechos ante las organizaciones sindicales o las instituciones correspondientes. Para todo ello, es muy importante buscar el apoyo de otras personas que hayan pasado por este mismo trance, de este modo no se sentirá solo en esta parte del proceso.
            Pero sobre todo, no se debe demostrar miedo o debilidad ante este tipo de situaciones, tampoco responder con la misma acción, pues convertiría el sitio de trabajo en una campo de guerra,  hay que buscar soluciones inteligentes, apoyos de los amigos o compañeros incondicionales o que hayan sufrido la misma situación y mantenerse firme en la denuncia hasta que se halle la solución más conveniente para usted y la empresa.