4 de Abril, 2012, 19:22: GladysGeneral


             Decidió salir de casa, fue hasta el parking, miró un rato su viejo coche, abrió la puerta y se sentó, lo demás fue sucediendo sin que su voluntad interviniera.
             Lo primero que hizo fue salir de la ciudad, le encantaba perderse, a veces, de sí misma y cuando tomaba con sus manos el volante se imagina como Thelma, Louise y Brad Pitt, por supuesto, en medio de una carretera sin murallas y sin punto final.
             La mirada fija en el horizonte, en esa línea que por momentos se levantaba del piso y ondeaba ante sus ojos, como haciéndole la ola en homenaje a su atrevimiento y su libertad, el viento entraba por al ventana y jugaba con sus cabellos, se los enmarañaba, enredaba y esponjaba a su antojo y a ella no le importaba, al contrario, cada vez le gustaba más. En la radio su música, sus viejas y ridículas canciones de amor sin protagonista carnal, sus historias de amor y aventuras en el ancho mundo de su cerebro.
             Sólo los solitarios son capaces de tanto mundo interior pensaba mientras repasaba la lista de las personas conocidas que tenían y vivían su mundo real, sus angustias, sus ocupaciones, comida que se quema en el horno y que hay que tirar a la basura mientras se piensa soluciones rápidas para alimentar a la familia.
             Ella no sufría de esas angustias, sus miedos, sus temores eran mutantes demonios interiores que se creaban o deshacían en cuanto intuían el peligro de una voluntad recia. Y eso era lo que había perdido desde hace muchos años, la voluntad para crear una vida real y palpable, nunca supo en qué momento su mundo se volatilizó, su casa y sus pertenencias pasaron al mundo de la fantasía, su familia en dioses de la memoria y sus amigos en eternos compañeros de sueños. Esa era su vida, nadie s ella había impuesto, pero en esos momentos necesitaba encontrar el punto de fuga, entender porque el mundo se le escapó de las manos, pero su mente estaba tan llena de carretera, paisaje y movimiento, que nada lograba tomar forma corpórea.
             El cansancio por fin llamó a la cordura, los ojos se cerraban ante la cinta de asfalto y decidió parar en una playa solitaria a descansar. Bajo del coche y sus pies no sabían qué hacer para caminar, deberían saltar al tiempo, avanzar uno y retroceder el otro, ir de frente, al lado o hacía atrás, no lo supo y su cuerpo perdió el equilibrio, cayo pesadamente sobre las piedras y rodó unos cuantos metros. Cuando por fin se detuvo, logró sentarse, sacudirse el polvo, y sus manos raspadas y sangrantes le parecían que eran unas manos de alguien diferente a ella. Intentó ponerse en pie y se fijo en una gran cicatriz que tenía en la rodilla, - estaba sangrando - la sangre salía de su cuerpo y con ella salieron los niños de su infancia en la calle cerca a su casa donde se había caído cuando tenía ocho años y vivía de puños con los amigos y de gritos en la calle. Era hora de volver a golpear a los amigos y de gritarles cuánta falta le hacían.
4 de Abril, 2012, 19:10: GladysGeneral

  
            
Yo sabía que la función no daba para mucho, es más, ni siquiera me interesaba demasiado, pero el frío y  la soledad empujaron mis pies hacía ese teatro.
             Queda por la calle 43, un teatro decadente, con el portal desconchado, unos cuantos cristales rotos y otros tan sucios que han perdido su transparencia; en el portal, una anciana vende chiclets, dulces, chocolates y cigarrillos en las noches de función. No sé si resulte buen negocio, pero ella ha estado ahí desde cuando el teatro era el más bello de la ciudad. Quizás ella también fue bella… algún rastro de belleza extinta se adivina en su cara, si uno se toma la molestia de mirarla al recibir los cigarros.
             Al entrar el olor a humedad duele en la nariz, los ojos se achican un poco en la oscuridad y el instinto obliga a mirar cuidadosamente los asientos. Las luces empiezan a disminuir, suena la música desde un piano.
             Entra el actor. Mis ojos se abren desmesuradamente - qué guapo es - su anatomía se pasea por el escenario, de su garganta sale una triste diatriba, palabras que se desparraman por la platea mientras él sale y entra del cono de luz regalándonos pequeñas visiones de sus músculos.
             El actor parece no darse cuenta de la escasez de público. Yo sí y me da pena por eso, soy la única espectadora y encima, involuntaria, pues de haberlo sabido, no entro. Sin embargo él actúa como si nada, yo intento borrar de mi cerebro ese cuerpo para dejar que la voz me susurre algo, pero no lo logro, en mi cabeza solo hay sitio para su imagen.
             La obra termina y no he logrado entender de qué se trataba. Me quedo en la silla. No me quiero ir. El actor baja, se sienta a mi lado y empieza a hablar, a justificar, a tratar de explicar pero creo que he mutado en algo inhumano porque he perdido la audición, solo veo y empiezo a sentir deseo, mi barriga hormiguea, mis piernas tiemblan y mis manos sudan de pasión.
             Huyo de allí prometiendo volver a verle, aunque sé que esa será otra promesa incumplida.

 

 

 

 

 

4 de Abril, 2012, 19:02: Selváticaminirelatos


            Si Penelope tejió artimañas, si Odiseo amó como nunca soñó, si Calipso no sabía estar sola, si los dioses se murieron de aburrimiento, qué nos espera a nosotros que hemos decidido desandar nuestros pasos para no encontrarnos jamás.

            Vivimos en la misma tierra, respiramos el mismo aire y nos broncea la piel el mismo sol, pero tu estas allá y yo aquí… así lo ha decidido alguien que no se atreve a dar la cara.

4 de Abril, 2012, 18:59: Selváticaminirelatos

            Voy cantándote por las calles, voy diciéndote cuanto te quiero, voy besándote en el hombro y susurrándote "te quiero" en todas las entonaciones que imagino, en todas las tonadas que improviso y con todos los estilos que conozco.

            Al atravesar las calles te tomo de la mano, no es que quiera protegerte, es que me gusta sentir tu tibieza, al mirar el cielo, tu cara está dibujada con nubes en el atardecer, tus ojos se tornan violeta, tu barbilla naranja y ardes hasta desaparecer.