Si Penelope tejió artimañas, si Odiseo amó como nunca soñó, si Calipso no sabía estar sola, si los dioses se murieron de aburrimiento, qué nos espera a nosotros que hemos decidido desandar nuestros pasos para no encontrarnos jamás.

            Vivimos en la misma tierra, respiramos el mismo aire y nos broncea la piel el mismo sol, pero tu estas allá y yo aquí… así lo ha decidido alguien que no se atreve a dar la cara.