Las mujeres más valientes del mundo

          La noche y la tristeza las une, de todas partes de su cuerpo surgen las mujeres que la conforman, salen, se agitan, se sacuden el olvido y dan las gracias con un beso en la frente, en el hombro, en la barriga, en las caderas, en el sexo, en el cuello, en la oreja, en los pezones, en los ojos húmedos de lágrimas.

            Todas lloran el amor perdido, el hueco entre las sábanas, el silencio de sus palabras, el calor no sofocado y la tortura del deseo insatisfecho.

            Todas con sus labios pretenden aliviar mientras se deslizan sobre superficies hostiles, mientras luchan con todas sus fuerzas por un espacio, por un centímetro de superficie, por un milímetro de consistencia para tomar impulso, para avanzar; las piernas se hacen ágiles, los brazos recios, las rodillas fuertes, los talones duros y el corazón ruge hasta que la garganta explota.

            Ya lo están consiguiendo, por fin están llegando a la cima, por fin una a una se amalgaman hasta formar la nueva mujer.