Cuando la conocí su vida se enredaba entre las plumas de sus pájaros. Su larga falda capoteaba entre vuelos fugaces de cacatúas, canarios, mirlos, aves del paraíso o guacamayos.
             Me intrigó una tienda de pájaros en medio de una calle llena de bares y discotecas, letreros luminosos, copas de neón, mesas en la acera y en medio de eso un pequeño recuadro de cartón con letras desteñidas: Pet Shop. Jaulas colgando en el marco de la puerta, a lado y lado de las paredes.
            Entré por aburrimiento, no me gustan los animales enjaulados, solamente estaba allí esperando que la noche cayese para volver a mi cueva platónica, donde tan a gusto me sentía. Miré su cara, tenía algo de ave, pero no me refiero a su nariz, eran sus ojos, tan inescrutables como los de los guacamayos. Yo pensé que debía fingir para entablar conversación, le dije que me gustaban los pájaros - pero cuando miento empiezo a hablar sin parar y me delato - me di cuenta que ella sabía que mentía y sin embargo me seguía mirando como esperando pacientemente a que terminara mi comedia.
             De la comida para cacatúas pasé a Shakespeare - alguien hablaba por mi, seguro - alguien que ironizó sobre el precio de la carne humana y esa fue el arma que rompió las murallas.
             Días de pasión, noches de charlas interminables, miradas que no se despegaban ni al cerrar los ojos, corazones que volaron sobre el universo hasta que los ojos inescrutables se impusieron, las miradas se despegaron, las palabras se congelaron, mientras las noches, seguían largas pero solitarias.
             Sucedió así, se desvaneció así, tan absurdamente como un letrero Pet shop en medio de una calle llena de bares de copas, y, tan absurdamente como llegó, desapareció y renació convertido en placebo. Sí, yo me encargo de fabricarlo, dedico horas enteras a componer historias, creo personajes, regalo palabras a labios imaginarios, doy movimiento a faldas capoteando entre plumas, es tal el realismo que le imprimo, que a veces llego a escuchar su voz y la de sus pájaros, aunque ahora odio a Shakespeare.