Mejor cerrar los ojos, mejor quitarse la piel para dejar el músculo descarnado, liberar los sentidos y que corran por donde buenamente les plazca, mejor que dibujen la sombra de dos amantes balanceándose sobre un colchón de nubes, mejor que dibujen sus mapas sensoriales a su antojo y que tracen rutas de conocimiento profundo.

            Que las manos toquen, las bocas saboreen, las lenguas se reconozcan, los poros encuentren sus agujeros correspondientes hasta que los cuerpos se desintegren en las tormentas del deseo.

            Y cuando eso suceda, tócame a ver si estoy despierto, necesito comprobar que eres real.