La autopista es mi aspirina, el coche, el vaso de agua con que me la bebo, y la inmaterialidad el alivio a mis dolores de cabeza.

            Ya sé que estoy siendo repetitiva, ya sé que te lo he contado muchas veces, incluso después de que te cercenaron las orejas y no es muy seguro que esos orificios que tienes a lado y lado de tu cabeza sean la puerta de entrada a las palabras que salen de mis labios.
 
            Como sigues ahí, presupongo que no te aburres a mi lado, cuando te digo esto pongo el pie en el acelerador, tu corazón da un brinco, dentro de poco pasaremos aquella montaña y llegaremos.
            Necesito repetir cada detalle antes de hacerlo, necesito entonar las mismas palabras y con la misma intensidad que lo he hecho durante los últimos años, bueno desde que descubrimos este pequeño y solitario refugio, de lo contrario todo cambiaría y no son buenos los cambios… nos desestabilizan ¿verdad?
            Ya estamos llegando, un poco más de fuerza en el pie derecho "et voila!!!"
            Ahí lo tienes, el mundo suspendido en una brizna de polvo y nosotros en él. Disfruta porque se agotará, en cuanto vuelva a poner las manos sobre el volante.