Logró salir con vida, y mira que lo pasó fatal, tantos miedos, tantas angustias, tantos desvelos. ¿Cuánto? Quizás un año, o año y medio, no lo sabe con certeza, a uno nunca se le ocurre mirar la hora cuando le roban el corazón, es más, ni siquiera nos damos cuenta de que lo hemos perdido hasta que ya no hay vuelta atrás por mucho que invoquemos a superman para nos gire el mundo en sentido contrario.

            Tampoco tenemos conciencia clara del momento en que lo recuperamos, así, de repente, como cuando paras de correr por calles vacías y grises, y de repente desembocas en medio de un parque, entonces te das cuenta de que algo late y bulle entre las costillas.

            Oh, sí, estamos vivos, respiramos profundamente, pensamos que para burlar al enemigo, lo mejor es dividirse, en un instante ya nuestro lado derecho se aleja en sentido contrario del lado izquierdo. Mira qué bien, así la cosa resulta más sencilla, cuando alguien intente hipnotizarnos con una sonrisa, o embrujarnos con una voz melodiosa, basta con dividirse. Fácil.

             Lado derecho camina por un mundo en construcción, al primer vistazo parece algo caótico, pilas de ladrillos, marcos de ventanas, puertas sin cerraduras, carretillas y poleas son amos del lugar mientras lado derecho sortea con mayor o menor suerte obstáculos con olor a cemento fresco.

          Mala suerte, lado derecho cayó en un pozo de cemento fresco y entre más se esfuerza por salir, más rápido se hunde, está indefenso, no puede gritar porque media boca no produce sonidos, sin embargo, la suerte está de su lado, unos obreros lo ven y se apresuran a sacarlo de allí antes de que el cemento se seque y lo convierta en muro de concreto.

           Lo sucedido le mete el miedo en el cuerpo, en su medio cuerpo. Uno no está a salvo en ninguna parte piensa lado derecho, y la suerte no está siempre de nuestro lado… - otra vez los lados evidenciándose - la realidad se impone, medio lado no va a ninguna parte, ni tiene ningún futuro, así que decide volver a su casa, pensar con calma y confiar que lado izquierdo llegué a la misma conclusión, lo cual es bastante improbable, pero es el único clavo ardiendo al que aferrarse.

         Lado derecho espera, mira al techo, mira las estrellas, mira soles, lunas, amaneceres, atardeceres, eclipses, tormentas, ciclones y terremotos… lado izquierdo no va a volver y baja la guardia, ya no lo espera, se abandona, cierra los ojos pensando en que es mejor no pensar, porque los pensamientos también necesitan de su lado izquierdo…

        Voces tras el cristal, señales de regreso, signos de reencuentro, algo se empieza a mover debajo de sus duras cicatrices como queriendo reventar, lado derecho respira tranquilo, saborea el triunfo y retarda la fusión.

¿Por qué ahora todo es silencio?