Cicatrices secas al sol, dibujos de vidas pasadas tatuadas a lo largo del cuerpo, no hay láser que borre años, no hay renacimientos limpios de pasado, tenemos que acostumbrarnos a las cicatrices, incluso algún día, las veamos hermosas y lleguemos a amarlas. Rodillas sangrantes, patadas en el estómago, convulsiones histéricas.
            Mis dos cabezas entran en disputa, una tira a la derecha, otra a la izquierda, con los años hemos ido desprendiéndonos muy lentamente, estamos a punto de ser independientes, una elegirá ir hacía el mar, la otra tierra adentro. Ha sido doloroso, casi hasta el desmayo pero lo estamos logrando, por fin podremos vivir separados.
            Una última convulsión, un último esfuerzo…
            Rodamos por el polvo de nuestra caverna, ahora que nos hemos separado, la serpiente se ha fosilizado entre nuestros tobillos.