Palabra que te quiero, palabra que no puedo vivir sin ti, palabra que se enreda en la lengua, se estremece y tiembla, tartamudea, cae, rueda, se tropieza, se desliza, esquiva los golpes de tu indiferencia, se resiste al veneno de tu mirada y a la gelidez de tus manos.
            Palabra que te quiero, palabra que no puedo vivir sin ti, porque estos días llenos de segundos y horas no son más que fantasmas aritméticos que cumplen una función y nada más.
            Palabra que he muerto cuando me abandonaste.