30 de Junio, 2013, 12:49: GladysGeneral


            El mismo sol de hace millones de años, el mismo mar que finge cambiar cada tarde, las mismas casitas carcomidas por el salitre, el mismo restaurante, la misma comida que ahora no sabe a nada.

 
           Todo parece igual, el mundo sigue indiferente, camina solo, va a su aire y yo aún te tengo enredado en los tobillos, soy una coja intentando no caer al precipicio.

          
Unos niños persiguen a un pequeño tiburón, lo ensartan en su arpón, se abalanzan sobre él. Después de unos segundos de lucha, el pequeño animal logra zafarse y huye. Las caras de los niños reflejan rabia, algunos patean el agua y al hacerlo se salpican unos a otros, entonces la desilusión por no capturar al animal desaparece, el pequeño tiburón se ha borrado de sus recién estrenadas memorias y en ellas solo cabe ahora la manera de dar una patada más contundente y como lanzar más agua al rostro del adversario.

        
Eso pasa sin que tu estés a mi lado, pasa un cielo azul, la risa de unos jóvenes, los besos de las parejas que se comen con manos y ojos y tengo tantas ganas de llorar. Soy esos ojos que el pez ve tras el cristal de su cárcel acuática.

           Extiendo la mano, miro las puntas redondeadas de mis dedos sobre el fondo azul del cielo… ahora acaricio aire con mis manos cansadas de no tocarte.

 

 

30 de Junio, 2013, 12:40: GladysGeneral


            Aquella esquina donde comprábamos los cigarrillos después de salir del cine de las nueve, aquella esquina, te acuerdas que fumábamos como desesperados antes de que la lluvia nos los deshiciera en los labios. Te acuerdas de la señora que nos hablaba de la película como si ella ya la hubiera visto, cuando en realidad repetía lo que otras parejas como nosotros, comentaban mientras compraban el tabaco o los chicles.

            Tal vez ya no te acuerdes, tal vez yo me haya evaporado de tu cuerpo como aquel vaho que nos salía de los labios en esas noches heladas, de una ciudad helada mientras la luna llena, hermosa, grande, espléndida nos miraba. Nunca te lo dije pero yo pensaba que mientras la luna llena iluminara nuestro amor… soy una ilusa, lo sé.

            Vuelvo a la señora. Ya no está. Ahora atiende su hija el pequeño kiosco, que de pequeño y roñoso ya no tiene nada, ahora es grande, limpio, con una tele y los comentarios acerca del fútbol reemplazaron las viejas películas de nuestro cine barato. El teatro si aguanta todavía, ahora se ha dividido como un mutante y de aquella sala enorme con pantalla gigante mutó en siete mini salitas donde, por suerte, dedicaron cuatro a gente como nosotros que gustaba ver películas que nadie quiere ver.

            La ciudad es diferente, aunque la lluvia sigue deshaciendo cigarrillos, la fachada del teatro conserva su estilo, el viejo Urapan sigue en pie y la luna, la luna llena también estaba ahí mirándome con toda su bocaza abierta al verme tan cambiada.

            No te puedo describir mis sentimientos en ese momento, pero por un instante me pareció ver tu espalda tras el tronco del árbol y mi cuerpo se encendió, me salieron chispas de la piel y cuando quise darme cuenta, tu cuerpo también explotaba como un fuego artificial en las noches de verano y en ese destello de tus ojos lindos, cayó sobre la palma de mis manos tu mirada, tu sonrisa, tu tibieza y el olor de tu cuerpo se abrazó al mío.

            Corrí a casa. Habías vuelto y yo tenía que bañarme, yo necesitaba limpiar mis otros amores, borrar con aroma de lavanda los otros olores y sabores. Abrí los ojos bajo la ducha y le pedí a la luna que me bañara con su luz, y ella me hizo caso; su luz se deslizó por el país de mi cuerpo para que yo pudiera renacer sin otras huellas de besos o caricias.

            Salí de la ducha sintiéndome sin pasado, ahora si podía abrazarte, ahora podría apretarme contra tu pecho, pero tus manos me detuvieron a un centímetro de tu piel, me tomaste de la mano y llevaste hasta la ventana y me mostraste tu vida con ella.

            Te habías enamorado de una frágil mujer que te esperaba en un lecho nebuloso… duele mucho susurré.

           

            - Algo más señora.

            - No, le dije y me marché de allí con tu recuerdo.

 


30 de Junio, 2013, 12:35: Gladysminirelatos


           Mi misión era de lo más prosaica, se me había encargado confeccionar una lista  de parejas para que se dieran regalos entre sí. - Uno de esos tontos eventos comerciales que a veces se constituyen en motivos de dolor para quienes no tienen a quien regalar lo mejor de sí mismos -
 
         Empiezo a escribir en un block que me han dado, pero quizás por equivocación, el block ya está lleno y tengo que buscar espacios para anotar los nombres de las parejas - sinceramente ya no queda mucho - así que tengo que unir nombres con códigos que me invento en colores apropiados y que correspondan para poder registrar las parejas.
          Cuando creo terminar, los nombres empiezan a gritar cosas: este me gusta; este no; mira que regalarme esto; ese jamás pensó en mi; lo compró un segundo antes de venir…; las voces van estallando en mi cabeza, así que huyo comprendiendo el error que he cometido, pero también con la solución en mis manos.
            Voy a recolocar los nombres para que sean más armoniosos, para que los regalos sean bien recibidos y bien dados, en ello estoy cuando empieza a caer sobre mi una lluvia de estrellas en cuyo centro se haya grabado el rostro de personas conocidas o desconocidas, que se quedan clavadas en el piso, titilando tímidamente a mi alrededor. Entorno los párpados para ver mejor y sentir lo que está sucediendo a mi alrededor, quizás pasase una eternidad, lo cierto es que cuando la lluvia cesó, todas las estrellas del firmamento yacían a mis pies. Oh, es mentira, yo también era una estrella que formaba parte de la galaxia. La lista de parejas era completamente inútil ahora.

 


30 de Junio, 2013, 12:29: GladysAlaprima


            Tu rostro se esconde tras las esquinas de la ciudad, tu aliento se disfraza de aire dentro de los pulmones, tu voz se agazapa tras mis palabras, tus pies caminan debajo de las huellas de los míos, te mueves al mismo ritmo que yo.
            Y sin embargo, cuando me detengo para contemplarte, cuando mi voz deja espacio a la tuya, cuando mis pulmones dejan de respirar para dar paso a tu aire, desapareces. A veces pienso que vives solo en mi imaginación, que no eres más que un sueño oculto en un cuerpo que inventé.
            Ah, la educada razón asiente, la cordura y la sensatez se confortan con estas últimas palabras mientras tu sonríes detrás de las cortinas.

 


30 de Junio, 2013, 12:25: GladysAlaprima


            No es un momento de locura,
            tampoco de inspiración
 
          Es tu sonrisa enredada en mis pestañas
            llenando mis párpados de sal.
 
          No es arrebato fugaz
            Es languidez del recuerdo
            vida construida sin tu permiso,
            sin el sudor de tus manos,
 
          sin el sonido de tu voz.
            ¿Es un invento?
            Es una pompa de jabón.


6 de Junio, 2013, 6:57: GladysGeneral

        Volver a casa es como volver al vientre materno. Mientras estamos suspendidos entre un salir y un llegar, la mente revive imágenes placenteras, evoca olores gratos y saborea placeres ya idos; emociones resguardadas bajo una coraza de seguridad con olor a café recién hecho.
      
Al llegar, el mundo es un nudo de abrazos, de besos, de voces que demuestran, ahora si, tener un cuerpo palpable y un calor contagioso. Después todo es un destripar de maletas, unas manos que dan, otras reciben entre palabras atropelladas.
      
Finalmente, en todos los viajes pasa, nos damos cuenta que hemos perdido algo, algo muy importante y el terror paraliza. Si. Se ha perdido el bolso de mano, lleno de esas cosas triviales que de repente son imprescindibles en nuestras vidas: el pequeño cepillo de dientes, el pequeño espejo, la pequeña billetera que contiene los documentos que demuestran a los demás quienes somos, donde vivimos, qué profesión tenemos y cuanto dinero tenemos en el banco. La caja de bombones.
     
Así, la bienvenida se convierte en un trabajo arduo y común: todos buscan, todos aportan, todos opinan dando soluciones. Habría que volver a las oficinas del Estado a solicitar de nuevo documentos de identidad, es un engorro pero un tema solucionable, la libreta con las direcciones de los amigos, también es una pena haberla perdida, pero los amigos siguen ahí, los objetos, se pueden volver a comprar, pero la caja con los bombones de chocolates no aparece por ninguna parte.
     
El colapso está a punto de dejarnos inmóviles, la boca se reseca, las manos tiemblan, el cuerpo se desgaja como si los huesos se hubieran vuelto de gelatina… sí, todo por una caja de bombones de chocolate que nuestro paladar jamás podrá volver a saborear.
       Por nuestra mente pasan todos los bombones que nos hemos ido comiendo a lo largo de nuestras vidas, aquellos que de pequeños comprábamos en la tienda de la esquina, luego los rellenos de licor para luego fingir que habíamos probado el ron, después aquellos que nos dio el "bombón" de quince años que se enamoró de nosotros, más tarde los que quizás preparamos con nuestras manos para dárselos a otros… no, eso no se recupera jamás. ¿Cómo podremos seguir viviendo sin ellos?

 

 

6 de Junio, 2013, 6:37: GladysGeneral


       Nos gusta la carretera, otra vez el plural dentro de mi cabeza y el vacío a mi lado. En mi mente viajan un adolescente y otra mujer, muy parecida a mi, lo reconozco, uno tiende a buscar espejos sin darse cuenta.
      
Volviendo al tema, nos encanta salir sin rumbo fijo, tomar el volante con nuestras manos y pisar el acelerador huyendo de la ciudad, cuerpo y máquina se funden cuando el paisaje aparece ante nosotros sin obstáculos. No hay nada más que pensamientos, el viento y un hambre de carretera sin destino. Es el único instante en que me siento libre, en que mis manos pueden tomar el volante, como si fuera mi destino y girar o seguir derecho, hasta donde me dé la gana, incluso separarme de mi cuerpo para ver como el coche blanco, pequeño, parece una mariposa reverberando sobre el asfalto.
      
Allá voy. ¿va?
      
En los oídos suena la vida, tendrán que perdonarme, no les puedo interpretar mi música, pues a pesar de tener todos los Do, los Fa, o los Sol que ustedes conocen, también tiene puntos, contraltos, pausas y claves que aparecen y desaparecen en instantes. Suena, además tan alto y cesa tan de repente que no da tiempo a pasar por el tamiz de la razón, hasta que el sonido de la llanta al explotar actuó como arpón de sueños.
       Buscamos un lugar para cambiar la rueda, solo necesitamos un mínimo espacio pero no lo hallamos, la autopista se llenó de coches, las calles de gente, los vados de barreras, las aceras de peatones y así se nos van las horas empujando el coche por el mundo.
     
Un hombre se acerca, nos ofrece su garaje particular y una sonrisa general. Me quedo con su sonrisa, pero el garaje tiene una inclinación del 99%. Imposible cambiar una rueda allí.  Además su plan para allanar el terreno tiene… baches.
     
Seguimos empujando el coche hasta que los tacones de las botas se nos gastan, los brazos se nos quedan estirados y las rodillas forman ángulos de cuarenta y cinco grados.
     
La historia hará cábalas con nuestras momias, imaginarán que somos parte de un rito de sus ancestros, quizás objetos de culto por millones de personas, se crearan las bases de una nueva religión, nos adorarán millones de personas de rodillas ante nuestras imágenes y nos llevaran en romería cuando haya sequías, o lluvias torrenciales y nos harán ofrendas por milagros que jamas haremos. Todo, porque nos gusta la carretera. ¿Otra vez nos gusta?
        Qué carajos, si, estoy entre las costillas de todos los que aman la libertad.

 


6 de Junio, 2013, 6:32: GladysAlaprima

 http://erasmusv.files.wordpress.com/2008/03/el_mundo.jpg


            El anda por ahí guerreando su batallas,

            El recorre millas de cuerpos ausentes,

            El construye odiseas,

            finales heroícos o trágicos.

            El llena horas vacías con personajes de humo,

            El construye mares con sus lágrimas,

            mares a los que les roba la sal,

            lunas verdes

            soles negros

            calles amarillas

            El llora los amores

            Yo lo miro.

 

6 de Junio, 2013, 6:22: Gladysminirelatos


            Cuando le dijeron lo que estaba sucediendo entre los mortales, Cupido se dio cuenta del enorme error que había cometido y se sintió muy culpable. Caminando de una nube a otra, con las manos en la espalda sudando a chorretones, se preguntaba qué habría tenido en la cabeza, en aquellos momentos, para creer que esa idea fuera la solución al desamor universal.
            Los ojos se le nublaron cuando recordó la silueta de la joven, vestida con una túnica de polvo de estrellas cubriendo el paisaje de su cuerpo, el alma se le heló en el pecho al evocar su mirada inocente y el susurro de su voz se convirtió en trueno ronco.
            Ya no valía la pena arrepentirse, él, como siempre era el único culpable y se lamentó de que Zeus no lo hubiese detenido en el momento en que él, con sus propias manos colocó una rosa en los labios de la joven y la envío a la tierra para que ella besara a los hombres dejándoles esa rosa prendida en los mortales labios… ¿por qué no recordó que las rosas tenían espinas?

 


6 de Junio, 2013, 6:12: Gladysminirelatos


      Se cansó de que le cerraran los ojos a besos, se aburrió de caminar al lado de otros pasos, sus manos soltaron aquel cuerpo y dio la vuelta, y mientras lo hacía, iba soltando por las calles azules las pelusas que alguna vez conformaron su vida en común.
      En cada calle iba sacando de su memoria una risa, el llanto de su hijo mayor, la hipoteca, las tardes de fútbol, los teléfonos histéricos y las pestañas de su mujer, hasta que se fue quedando vacío, ligero y con una cierta y desasosegaste sensación de felicidad.

   Cuando llegó al barrio viejo de la ciudad, se sentó en el resquicio de un portal, abrió las manos y colocó cuidadosamente su alma a su lado, le dio un golpecito en los hombros y la empujo lejos de si.  Esta empezó a caminar muy despacio, él cerró los ojos y al hacerlo la noche se tornó aún más oscura. Había dejado de existir, ahora podría vagar eternamente.