Mi misión era de lo más prosaica, se me había encargado confeccionar una lista  de parejas para que se dieran regalos entre sí. - Uno de esos tontos eventos comerciales que a veces se constituyen en motivos de dolor para quienes no tienen a quien regalar lo mejor de sí mismos -
 
         Empiezo a escribir en un block que me han dado, pero quizás por equivocación, el block ya está lleno y tengo que buscar espacios para anotar los nombres de las parejas - sinceramente ya no queda mucho - así que tengo que unir nombres con códigos que me invento en colores apropiados y que correspondan para poder registrar las parejas.
          Cuando creo terminar, los nombres empiezan a gritar cosas: este me gusta; este no; mira que regalarme esto; ese jamás pensó en mi; lo compró un segundo antes de venir…; las voces van estallando en mi cabeza, así que huyo comprendiendo el error que he cometido, pero también con la solución en mis manos.
            Voy a recolocar los nombres para que sean más armoniosos, para que los regalos sean bien recibidos y bien dados, en ello estoy cuando empieza a caer sobre mi una lluvia de estrellas en cuyo centro se haya grabado el rostro de personas conocidas o desconocidas, que se quedan clavadas en el piso, titilando tímidamente a mi alrededor. Entorno los párpados para ver mejor y sentir lo que está sucediendo a mi alrededor, quizás pasase una eternidad, lo cierto es que cuando la lluvia cesó, todas las estrellas del firmamento yacían a mis pies. Oh, es mentira, yo también era una estrella que formaba parte de la galaxia. La lista de parejas era completamente inútil ahora.