Cumplir años, con el paso del tiempo se va convirtiendo en un trámite que atravesamos haciendo de tripas corazón, si la espalda lo permite, sin embargo, este aniversario si que es motivo de esperanza, de alegría y provoca en nosotros las ganas de celebrarlo con mucho entusiasmo: el cumple, dentro de pocos días, - el 20 de julio - de nuestra Biblioteca Nacional.

 Es que las bibliotecas nos inspiran sentimientos nobles, respeto, admiración y sosiego; ellas son un refugio al que acudimos con plena seguridad y en nuestra ciudad podemos estar orgullosos de todas las bibliotecas que tenemos, porque cada una de ellas tiene un estilo propio y una personalidad definida.

 Pero, ¿qué las hace tan especiales? sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, con el mundo Wikipedia en nuestra casa y esa modernidad que nos sale por todos los poros de la piel. La respuesta no parece sencilla pues en la superficie la imagen de la biblioteca y sus habituales se suele encasillar en frases burlonas como "ratón de biblioteca" o "frikis", o "cerebritos", etc. etc. Sin embargo, todo el mundo, aunque a veces no lo reconozca siente un profundo respeto por las bibliotecas y por su esencia: los libros, no importa el tema, el autor o la época en que se escribió, pues en el fondo los consideramos parte de nuestra experiencia vital, una especie de certificado de existencia, una voz que nos habla desde los comienzos de la escritura hasta nuestros días y queremos que siga siendo así, sin importar el formato. Todos amamos los libros, aunque algunos descerebrados los quemen.

 En los libros, para alegría de nuestra existencia, siempre, en algún momento de nuestras vidas nos encontramos con que alguien, en un remoto pasado o en nuestras actuales antípodas, pensó o está pensando lo mismo y eso nos conforta, nos hace sentir menos solos o menos raros en la concepción del mundo que hemos ido formando a medida que crecemos. Fíjense que no hablo de ser más sabios, o dominar una ciencia o determinado campo intelectual, o lo que se llama adquirir cultura a través de los libros, me refiero a algo más difícil de nombrar porque es muy subjetivo, a una emoción, un sentimiento que tenemos muy arraigado por los libros y que extrapolamos a las bibliotecas  pues no concebimos un edificio llamado así, sin libros, aunque también nos ofrezcan conciertos, recitales, conferencias, etc., tal sentimiento, en muchas ocasiones se halla demasiado oculto entre nuestras vísceras para darle visibilidad, pero ahí está, duerme con nosotros cada noche y cada día cuando pasamos delante de nuestras bibliotecas, a veces sin darnos cuenta, sentimos la seguridad de tenerla ahí, sólida, accesible, fuerte, tranquila esperando pacientemente que la visitemos de vez en cuando, como amante agradecida.

 Feliz cumple Biblioteca Nacional, que los cumplas muy feliz y que sigas ahí por los tiempos de los tiempos.