Las letras de tu nombre se condensan sobre el cristal
           cuando salen de mi boca,
           las facciones de tu rostro se escurren con la lluvia
           golpeando la ventana,
           un haz de luz estremece,
           razón estalla,
           estomago hierve,
           formas hieren,
           destruyen textos,
           siembran ausencias calientes entre las manos
           dibujan horas con la punta de los dedos,
           horas para tragar que saben a nada.