7 de Agosto, 2013, 8:12: GladysGeneral



Cuando la vida me cabía en la casa no importaba que ésta estuviera a medio construir, solo había que saber que quedaba en una esquina de un barrio que olía a jazmines por las noches; alineada junto a otras que lucían orgullosas claveles, geranios, astromelias y rosas de todos los colores, al fondo, una montaña azul, de difícil acceso para los crédulos.

A la casa, igual que a mi, por aquella época no nos importaba mostrarle las tripas a los paseantes, ambas teníamos intestinos de ladrillo, piernas de piedra bien adheridas a la tierra. Desde nuestra solidez contemplábamos a las demás casas, veíamos a los seres humanos siguiendo las instrucciones de sus vidas en medio de rosas, sentándose en sillas desvencijadas, bajo aleros rotos o atados con alambres y con parches de plástico para que el agua no cayera sobre las camas, quizás a nadie mas le llamara la atención, sin embargo para mi, eran escenas de felicidad, porque esas gentes, a pesar de sus techos rotos, se sentaban en medio de flores de colores a charlar con sus amigos y familiares mientras la montaña azul les protegía del gélido viento. Una imagen que jamás se verá impresa en un folleto turístico.

Ya no vivo en aquella casa pero acudo cada vez que puedo y todas las tardes con mi mente, presente o no, me quedo contemplándola y mi nariz revive con los olores de las rosas, los geranios y las astromelias, olvido que la vida se me creció de tal manera que ya no cabe in ninguna casa del mundo entero, ni en mi propio cuerpo.

Una de esas tardes, cuando yo estaba convencida de que podía viajar por el mundo sin que nadie me viera, se me acercó la anciana de la casa de enfrente, dejó a su familia y amigos hablando bajo el techo remendado y se acercó lentamente. Mi primer impulso fue correr, que avergonzada me sentí por espiar de esa manera tan descarada, y sobre todo, ¿cuánto tiempo la anciana me habría estado observado a mi? murmuré algunas palabras que pudieran disfrazar mi descaro por admiración, le dije algo sobre las flores… y no mentí.

La anciana me miró un instante, se dio la vuelta, cortó tantas flores como pudieron sostener sus manos y me las regaló diciéndome que mis flores también olían bien y sobre todo,  que yo también tenía tenía una buena casa con unos cimientos muy fuertes.

Vuelvo a casa feliz pero preguntándome porque no veo mi casa como la ve la anciana y me encuentro a la abuela barriendo apresuradamente - unos señores van a venir a comprarla, yo siembro las flores, la abuela cubre los rotos del sofá con sábanas blancas y en esos quehaceres nos sorprende mi hijo así que le digo al oído, sin que la abuela lo oiga, que nos ayude a arreglar, pero que no diga nada del asesinato, ellos no deben saber que tenemos un muerto en el pasillo.

 


7 de Agosto, 2013, 8:09: GladysGeneral


Me cerraste la puerta en las narices y dolió; te encerraste en tu castillo medieval, te pusiste la coraza, la malla de cota y el casco de hierro; colocaste con tus propias manos barras en las ventanas, rodeaste tu fortaleza de un río plagado de cocodrilos hambrientos ante tu puerta, incluso llamaste a un juez y radicaste una orden de alejamiento.

Yo, con mi nariz roja, con mis manos vacías, con el alma arrastrando de un hilo sobre cristales lacerantes, con la voz rota de gritar al viento recogí mis mocos y caminé hasta el limite que me marcaste, allí me senté a mirar las estrellas, a escribir con la punta de mis dedos historias a las que bastaba colocarle el érase una vez para que ellas se escribieran solas; unas hablaban de amores que terminaban con pociones de veneno surtiendo efecto en equívocos absurdos, otras con celos hundiéndose en el pecho como hierros al rojo blanco, otras se derramaban entre letras azucaradas que empalagan y terminaban hastiando, es curioso, ninguna de las parejas protagonistas se hartaba de comer perdices.

Y yo me pregunto, mientras toco la frontera de aire en la que me confinaste, ¿por qué el amor es un juego perdido? y enseguida salto por los aires, cada día subes el voltaje de la corriente eléctrica que te mantiene lejos de mi, pero cuando me recupero, vuelvo a estirar mis dedos hacía esa nada, lo hago muy despacito, voy estirando el dedo mientras pienso, ahora viene el corriéntazo, pero no, falta un pequeño espacio, vuelve el pensamiento y nada, así hasta que irremediablemente llega el momento, ahí está, otra vez el dolor, la desesperación, la muerte al borde del dedo gordo de mi pie y no pasa nada, sigo viva pensando en tí.

Curioso que siga viva, curioso que siga contemplando atardeceres y cerrando los ojos con la cara al sol, curioso que siga sonriendo cuando dibujo en la arena tu sonrisa, cuando cierro los ojos y veo tu cara, cuando siento escalofrío y tus brazos me dan calor, que modo sutilmente cruel, éste de vivir gracias a tu indiferencia.

Algunos días mis pies deciden por sí mismos tomar distancia, me llevan por verdes praderas y recojo frescas sonrisas y miradas amorosas de otros lares, algunas palabras me acarician, me insuflan y corren por mis venas, sin embargo, esas palabras están formadas por letras dibujadas con la punta de mis dedos que se suben a las olas y como ellas, regresan a tu playa una y otra vez.

En los libros de historia hay una foto de tu castillo, también, a pie de página la imagen de un corsario vestido con cota de malla y casco de hierro… mil páginas acerca de esa historia, pero curiosamente, ni una palabra acerca de esa mujer que con la punta de sus dedos intentaba acercarse a ti.

 

 

7 de Agosto, 2013, 7:59: Gladysminirelatos


      -¿Te pasa algo?
          
     
- No, ¿por qué me lo preguntas?


       - Llevas media hora untando tomate a ese trozo de pan mirando a…

       - A Gloria. ¿es qué no te das cuenta? Es igualita a mi hermana, la ves, inmóvil como una estatua con esa maldita caracola en su oreja, tengo miedo de que…

       - ¿Termine como ella? No mujer, tu hermana… bueno, eso pasó hace mucho tiempo, nos dejó a su hija que es un sol, inteligente, tierna, dulce, amable y por encima de todo, alegre, cosa que tu hermana. Ya me dirás.

         - Quizás tengas razón. Gloria - entregó el pan con tomate a su marido y fue hasta la orilla del mar - Gloria, hija mía, deja ya esa caracola en el agua, que es donde pertenece, ellas tienen la misión de entregar mensajes a las otras, lo más probable es que sean  noticias importantes, no te parece que deberías devolverla al mar para que pueda llevar su mensaje a las demás.

            Si, tía - contestó la niña mirándola muy seria - Gloria toma de la mano a su tía y ambas sumergen los pies en el agua, luego, en voz muy baja la niña le dice al oído a su tía: las personas que deciden vivir en el mar se vuelven caracolas verdad tíita… como mamá.

 

 


7 de Agosto, 2013, 7:49: GladysAlaprima



Vida sencilla dormida al deseo,

desplegada sobre fuego que no consume

a cielo abierto.

Demonios alborotando sin sentido

 naciendo de los rostros de la gente

para demostrar que estamos vivos,

que nos repetimos,

asustados entre las calles

ahogando nombres propios entre las palmas de las manos

temerosos de los días que transcurren
           

borrando la realidad


que se empeña en desbordar

a ver si nos damos cuenta de algo,

pensándolo bien

deberíamos quemarnos


en vez de delegar, posponer o negar lo que nos importa.

7 de Agosto, 2013, 7:38: GladysAlaprima


La luz perdió su esencia,
              los cuerpos se convirtieron en sombras
              las letras muros de contención,
              mercurio en la carne
              corazón desinflado
              hueco en la almohada
              sensatez diluida.
              Medio día noche tenebrosa
              perdido lo que nos distingue
              en esta historia incompleta
              que por el momento nos mantiene a salvo.
7 de Agosto, 2013, 7:33: Lady papaHablando de...


Saltaron de nuevo las alarmas en el Concejo de Bogotá por el asunto de la redensificación y otra vez vuelvo a insistir con el tema, como lo he hecho en anteriores ocasiones, porque Bogotá es la ciudad de todos, aunque también, desgraciadamente, la de nadie.

Nuestros concejales hablan pomposamente de hacinamiento, citan estadísticas, se desmelenan ante la propuesta del alcalde Petro, pero lo que hay debajo de tanto alarido no es ni más ni menos que la gallina de los huevos de oro a punto de escapárseles de las manos, porque si se llega a aprobar la congelación de las 5.000 hectáreas de suelo urbanizable al norte de la ciudad, las ganancias extras por licencias, permisos, venta y compra de predios, se les esfumaran, así que tendremos lucha de intereses particulares y egoístas para rato.

Ningún ciudadano con dos dedos de frente puede afirmar que es más rentable estirar la ciudad por los extremos, donde no hay nada de nada, ni siquiera alcantarillado ni conexiones de agua potable, ni luz, ni centros de salud;  mientras el centro muere y con él muere su pasado, sus hermosos edificios, sus colegios, sus universidades, sus cafés, cines y teatros.

En sus estrechas mentes no cabe la posibilidad de rehabilitar las zonas del centro de la ciudad, no ven como buen negocio atraer familias para habitar esos amplios edificios, no hay ganancias en posibles licitaciones para calles o ampliación de servicios, simplemente porque eso ya está hecho; tampoco tienen ojos para ver más allá de lo que las frías estadísticas les muestran cuando hablan de hacinamiento, en todas las grandes ciudades, la gente vive sus centros neurálgicos como algo propio y no como ese territorio frio y hostil en que la pretenden convertir ahora nuestros propios concejales.

Para la muestra el gran botón de absurdo que es el parque Tercer Milenio. ¿Qué pretendieron hacer allí? ¿Cuánto costó a los bolsillos de todos los ciudadanos? El Tercer Milenio es un parque inhóspito, con más de 16 hectáreas, que en el plano se ve maravilloso, pero de qué han servido tantas ciclo-rutas, tantas canchas, tantos quioscos, servicios que no sirven a nadie, como los baños públicos, los parkings y los puestos para vender, pero quien va a vender algo allí si no hay gente.

¿Alguien pensó en los seres humanos en el momento de tomar la decisión de recuperar esa zona de la ciudad?

Parece que no, porque se les olvidó que una ciudad no lo es, si no tiene personas que la habiten y la disfruten, se les olvidó que antes de emprender algo hay que mejorar lo presente, reformar lo que se puede reformar y si a los ciudadanos no se les garantiza su seguridad y su bienestar, ya pueden construir miles de urbanizaciones o parques como ese o incluso mejores, que seguro, la gente no los vivirá y se convertirán en enormes terrenos desangelados, fríos y refugio de delincuencia.