1 de Octubre, 2013, 11:27: GladysGeneral


La vida, como si el tiempo fuera lo menos importante, transcurría sin mayores interrogantes. La luz del día la empleaba para hablar solo y cuando ésta empezaba a languidecer, él ya sabía que debía apagarse y mantenerse en silencio.

Su cuerpo y su memoria no conocían el significado de la palabra placer y él mismo - se decía - que seguramente había sido una artimaña de los de esa otra sección, que se empeñaron en sembrar en su cerebro unas plantas llamadas ilusiones, esperanzas, amor, comprensión; ahora, que se le vinieron a la memoria, imaginaba que si existían, lo harían en una región muy remota, como el país de las hadas o algo así. No en esta vida real que lo oxidaba día tras día.

Hoy reconocía que le habían mentido, pero lo malo de todo esto es que no tenía a quien culpar, eso hubiese aliviado un poco su espíritu, aunque esa volvía a ser otra frase rara sin sentido alguno. Al final, lo habían preparado para un mundo determinado y alguien equivocó el camino y lo abandonó por estas tierras que nadie entiende.

Su infancia la pasó en un mundo oscuro, sin apenas sonidos ni palabras, ni contacto humano y así hubiera seguido hasta el fin de sus días, si no hubiera sido por esa desconocida que se coló por la puerta del jardín para explorar la vivienda, hasta que sus pies se toparon con su cesta de mimbre, lo que sucedió después ya es obvio.

Entre ciertos períodos de aprendizaje formal y otros de instrucción oficial por parte de la chica, hasta el último abandono, se pasaron los años, se escaparon minutos y segundos que ya no se recuperarán jamás; por eso se siente como un recién "producido" metido en el cuerpo de un muñeco que ya nadie se preocupa de limpiar el polvo. Ni siquiera la dependienta, que todos los días llega oliendo a flores con pedacitos de sol emanando de sus brazos.

Ella, cuando recién llegó a la tienda, si que lo miraba todos los días y limpiaba el polvo enredado entre sus pestañas metálicas, pero luego llegaron otros que sabían reír, decir palabras, llorar e incluso cagar y a ella le cambiaba el rostro cuando el empleado de correos aparecía con otro pedido, su corazón enloquecía, daba pequeños saltitos y palmoteaba como una histérica… bueno, al principio él se emocionaba, luego empezó a parecerle ridícula - que le vamos a hacer, la rutina lima las máscaras.

Pero todo pasa, a ella parece que ha perdido el interés, se ha vuelto sería, callada, su cabello ya no brilla y aunque todavía huele a flores, ya no tiene pedacitos de sol en sus brazos.

Ay amiga mía, si pudiera hablarte yo podría ser un gran consuelo para ti, y tu serías ese algo tibio que quizás alguna vez existió, pero la gran risa burlona del universo se curva una vez más viendo en lo que nos hemos convertido, yo en esta chatarra vieja en el último estante de la derecha y tu en esa pesada mujer que apenas tiene aliento de alzar el brazo con el plumero para revolotear frente a mi cara las partículas del polvo que llaman vida.

1 de Octubre, 2013, 11:13: GladysGeneral
Cómo decorar el techo

Sí, tal y como se lo imaginaron, el pobre señor de azúcar se encuentra en el hospital con ambas piernas colgadas de un arnés y un brazo escayolado hasta el codo mirando al techo, porque es la única posición posible que su cuerpo puede adoptar, dadas las circunstancias.

Después del accidente con el tren, su cerebro se fue a un lugar remoto del cual no quiere hablar ni mostrar indicio alguno para que su maltrecho cuerpo nunca tenga el consuelo de saber a donde va cuando él no está.

El señor de azúcar no insiste, está cansado, no quiere hacer caso de las veleidades e intrigas de esa masa congestionada que se refugia en su cráneo, así que lo ignora, en estos momentos también ignora a sus piernas y a su brazo, los contempla desde cierta distancia - lo cual es muy cómodo - le permite observar sin involucrarse y puede ver a sus extremidades como algo muy diferente a la natural aceptación de saber que son apéndices de su cuerpo, que le permiten además trasladarse de un lugar a otro o compartir acciones cotidianas como cepillarse los dientes o peinarse.

Así que lo que se conoce como un ser humano completo no es más que un conjunto de piezas unidas de forma adecuada para cumplir funciones motoras, de un lado y sensoriales de otro, que actúan de manera taimada dando la sensación de ser un todo, cuando en realidad no son más que galaxias girando alrededor de un espejismo llamado hombre. El señor de azúcar se sonríe al notar los giros de sus pensamientos mientras deja que la mosca desaparezca de su campo de visión - en otras circunstancias su atención la hubiera perseguido, su curiosidad lo hubiera impulsado a seguir las huellas de sus patas a ver a dónde lo conducirían, o quizás le hubiesen inspirado algún estado de ánimo un poco más productivo, pero ahora no, ahora se hallaba convertido en un paréntesis de su propia vida.

Un paréntesis provocado por el amor que lo había atropellado de tan absurda manera y que lo había dejado en tan lamentables condiciones mirando al techo sin ver nada más que interrogantes y signos de admiración, además de estúpidas caritas con los ojos cerrados. Interrogantes porque no encontraba respuestas al desamor, admiración, porque nunca pensó que fuera capaz de construir tantos mundos de fantasía sin cimientos y las ridículas caritas, porque representaban lo cursi de su situación.

Así que eso había sido todo, en ese estado de alelamiento había vivido casi dos años - joder, mucho tiempo para alucinar - pero por más que lo intentara, por más que se avergonzara de su perdida de inteligencia, eso estaba ahí, aunque nadie lo supiera, y menos aún la mujer que lo había inspirado, eso se había convertido en su tatuaje particular y no existía en el mundo láser capaz de borrarlo; podría si, ocultarlo mediante algunos trucos, camuflarlo con otras marcas, taparlo con maquillaje, pero seguiría ahí, se decía mientras miraba los miembros de su cuerpo maltrechos pies y brazo que por ahora no lo llevarían a ninguna parte… bueno, total, tampoco quería ir a ningún lado, solo le agradecía al accidente, el tiempo que le había regalado para reflexionar como si no fuera él mismo. ¿Será eso lo que llaman tomar distancia? Si era así, lo único que lamentaba era que fuese tan dolorosa.


1 de Octubre, 2013, 11:09: GladysAlaprima


Se repartieron los sentidos por el cuerpo, los ojos ocuparon la parte superior. No sé por qué, pero ahí están y sus razones tendrán. Igual pasó con los oídos, la nariz, o la lengua, se fueron posesionando en la zona corporal como "Pedro por su casa". Pareciera que se sabían muy bien la lección y su ubicación geográfica. Yo aquí, tu allí, se dirían en los momentos iniciales.

Finalmente se acoplaron, se establecieron y creyeron que con ello era suficiente. Hala! Los seres humanos pueden vivir bien así, con eso les basta para palpar el mundo, para percibir su realidad. Los llamaron sentidos y todo el mundo los aceptó sin rechistar palabra, incluso fueron felices de tenerlos.

Yo también lo era, me bastaba y sobraba con ellos, cinco eran suficientes para tener cierta certeza vivencial, pero llegaste tu y me jodiste.Ya no puedo vivir solo con cinco sentidos.


1 de Octubre, 2013, 11:04: GladysAlaprima


No quiero estar aquí, escribió con letra firme, no me gusta esta ciudad, este cielo, este clima, no me gusta la gente, ni los animales. No sé a quien se le ocurrió traerme sin mi permiso y ahora nadie responde por tal equivocación.

Mi psicólogo me dice que tengo que empezar por aceptarme a mí mismo, que le hable de mi infancia, que me desahogue.

Y yo pienso, ¿para qué? No me gusta hablar de mi, odio tener que poner en palabras ideas que ni siquiera sé si son cosas, emociones, verdades o fantasías. Lo único que tengo claro es que estoy en el lugar, en el instante y en el cuerpo equivocado. Tengo mi lista de reclamaciones pero todos los días me mandan de un sitio para otro, rellenando papeles, poniendo sellos, recogiendo firmas, sacando fotocopias que se van apilando en mi cartera… la gente que me ve por la calle pensará: ¿dónde va esa cartera a reventar con ese pobre hombre?

Y ahí sigo desde que amanece hasta que anochece, recogiendo rostros de desconocidos para tratar de descubrir el mío, recogiendo emociones para poder identificar lo que me arde en la barriga. Así día tras día la misma historia y como es tal la acumulación de papeles que me piden en todas partes, he construido un mundo de papel, he mutado mi cuerpo por cartón y mi razón quedó impresa en papel periódico. Solo me dejo llevar por el viento y voy dando tumbos entre esquina y esquina. Si le sirve de algo, por favor huya de los fumadores. Las colillas son muy malas con los hombres de papel.

1 de Octubre, 2013, 10:58: Gladysminirelatos


Sí, ya sé que es una tontería, él también lo sabe, pero no hay manera, aunque su cerebro le advierte: eso no. Ahí está él, obsesionado con lo que no es suyo. Después lo pasa mal, después el corazón se le quiebra, la voz se le enrosca en la garganta y las manos se cierran en el vacío.

¿Pero nadie le dijo a ese niño que no fuera tonto? ¿Nadie le enseñó a ver el mundo de las cosas reales?

No, y ahora el pobre, con todos esos años en las espaldas camina por las ciudades saboreando un helado mientras los ojos dan forma de mujer a sus ilusiones, no habla con nadie porque se reirían de él.

Sus pocos amigos están convencidos de que a él le gusta estar solo, que por propia decisión huye del amor… es una pena, los otros están ciegos y no ven que anda detrás del amor… aunque no sea suyo.

1 de Octubre, 2013, 10:55: Gladysminirelatos

Costó tomar la decisión pero ahora, con ella en la mano, la vida es más sencilla, el reloj nos saluda mientras nuestras manos sostienen las maletas. Sabemos que debemos hacer una escala familiar, pero casi al instante nos damos cuenta de que no hace falta.

De pronto el reloj pareció enloquecer o nuestros cuerpos se dividieron, estamos donde queríamos estar sin usar los billetes y con las maletas en la mano. Estas cosas no hay quien las entienda.

Nuestro lado práctico examina la casa, prueba sus cimientos, los tejados, las ventanas, la cocina, el baño, la construcción parece muy sólida, aunque está incompleta, le falta algo de pintura, cristales, recubrimiento en algunas zonas, pero lo importante, su esqueleto es fuerte y de seguro aguantará muchos vendavales .

Nos sentimos felices, ese es nuestro hogar, una casa con cimientos fuertes a la que le faltan detalles, pero para eso estamos nosotros.

Sin embargo, ahora que caigo, ¿por qué hablo en plural, si estoy sola?