Ahora que no estoy no sé que vas a hacer con tus ganas de hablar, no sé a quien mirarás por la ventana, ni a quien le susurrarás aquellas cosas que me hacían temblar. Caminarás por la calle lleno de pensamientos extraños, verás la ciudad con unos ojos que no son los míos, llenaras tus pupilas con atardeceres en los que ya no estaré yo, ni mi sombra, ni mi olor.

Ahora que estás sin mi, hay un espacio lleno de monstruos entre las calles, hay sombras, soles y estrellas devorados por el vacío ávido de las cosas concretas que nos mantenían unidos.

Ahora que no estamos hay un agujero negro alrededor de nosotros, una energía gravitacional que absorbe hasta el tuétano de los huesos y mientras tanto, nuestros ojos se miran sin poder explicar que fue lo que pasó, ni cuando se nos hundió el mundo delante de nuestros pies. Sonreiremos para que no se nos note la tristeza y miraremos para otro lado; los agujeros negros, es mejor ignorarlos.