Ese es el título de una hermosa canción interpretada maravillosamente por Sole Giménez, es también la frase bandera que esgrimimos, durante estos días previos a las campanadas, a todo aquel que recordamos con cariño, es la frase que ponemos en los mensajes de texto, en los móviles y que enviamos a todo el mundo, incluso a aquellos que hace tiempo nos borraron de sus favoritos. Sabemos que ya nada será igual y sin embargo, como es año nuevo, nos atrevemos a llamar a esas puertas que se nos cerraron hace tiempo.

            Sí, ya estamos a punto de pasar la línea final, de dar el paso entre el 2013 y el 2014, pero este año, no sé por qué, se respira un aire diferente, quizás sean las noticias que nos llegan de todo el mundo, quizás la naturaleza esté cambiando, quizás seamos nosotros lo que pensamos de otra forma, el caso es que lo que antes producía una excitación maravillosa, un hormigueo en el estómago ante la perspectiva de 365 días por estrenar, 365 días desnudos, limpios, vacíos esperando nuestras manos, nuestros deseos, nuestras obras e ilusiones para ser llenados, se han convertido en un gran espejo que nos revela la misma imagen de siempre, y eso nos asusta un poco, no hemos cambiado; claro por supuesto que somos más viejos, unos ya no tienen pelo, otros tienen más arrugas o barriga o celulitis, así nos ven los demás, pero en nuestro interior sigue habitando el mismo ser de siempre, el de toda la vida, aquel que sigue soñando imposibles, aquel que comete los mismos errores una y otra vez, aquel que miente, que tiene miedo, que huye o aprieta los dientes para no hablar y también aquel que se atreve.

            Suena un poco a inquietud, porque nos preguntamos, cómo vamos a llenar ese año que se nos regala este 31 de diciembre, ¿usaremos la letra de siempre? ¿Tendremos las mismas faltas de ortografía, de redacción? Lo más probable es que si, que tengamos que seguir mirando con lupa lo que escribimos, lo que hacemos, lo que intentamos para evitar caer en los errores del pasado, pero sabemos también que por más cuidado, atención y sigilo que pongamos, habrá algún momento, algún día, algún minuto en que tropezaremos con la misma piedra y caeremos nuevamente.

            Sí, 2014 es un cuaderno con muchas páginas por llenar y nos gustaría escribir cosas nuevas, aventuras maravillosas, experiencias excitantes, nos encantaría que el papel se arrugara ante la intensidad de nuestros pensamientos o sentimientos, pero en el fondo nos sabemos frágiles. 2014 está a pocas horas de nosotros es inevitable, será como encontrarse con un amigo que hace tiempo no vemos, nos gustaría mostrarle nuestra mejor cara, pero en el fondo sabemos que eso no puede ser, no tenemos una mejor cara, tenemos la misma de siempre, por eso nos limitamos a susurrarle: a lo mejor para el año que viene lo bueno sucede.

Por: Ladypapa

Os esperamos el año que viene!!!