Mis amigos se quedaron de piedra, más de uno quiso asesinarme con la mirada y también hubo quien me dio la espalda. A ese no lo veré jamás.  Ya sé que les fallé en el último momento. Si, cuando ellos ya se estaban reventando de risa imaginando lo que vendría,  la vergüenza del abuelo apoderándose de su boca vacía.  - Otra broma más para guardar en nuestra colección de putadas -. Pero esta vez no fui capaz, devolví la dentadura a su vaso de toda la vida y cuando vi sus caras de reprobación, supe que había envejecido de repente.