En la primera página vemos un telón con dos enormes interrogantes ondeando al viento, las tripas se revuelven, las manos sudan, por todo el cuerpo una corriente eléctrica nos hace salivar el inminente placer; estamos a punto, nuestro cuerpo está sensiblemente preparado, los nervios tensos, el músculo alerta, los ojos abiertos, la piel erizada, el cerebro preparado.

            Los ojos desvelan habitaciones llenas de humanidad, paisajes de personalidades, nubes de sentimientos, espejos de rostros con profundas arrugas colmadas de experiencia para que deslicemos nuestros dedos sobre ellas, para que las recorramos lentamente, para que aprendamos a dibujar nuestras propias escenas vitales.

            También sabores a los que no encontramos nombres porque no nos recuerdan a nada de lo que hemos probado antes y sin embargo nos gustan, contradiciendo aquella expresión de que sólo sé es feliz con lo conocido, claro que no, también hay felicidad en aquello que no sabemos nombrar, y no es solo asombro, interrogantes o curiosidad es felicidad simple y llana.

            Y si los sentidos se embotan, si los párpados insisten en caer y cerrar el contacto, de repente una palabra, produce una especie de cortocircuito cerebral que estremece la carne, las rodillas tiemblan, los pelos se levantan, los ojos espabilan, releen y graban en la memoria la emoción en forma de caracteres latentes debidamente sellados para que un mes, o dos años o veinte más tarde volvamos a sentir esa emoción con igual intensidad.

            Palabras que susurran, que toman forma que juegan entre nuestras manos, que nos retan, nos lanzan contra el piso o nos elevan a la estratosfera, eso es lo que se llama literatura cinco sentidos. No hay que darle más vueltas, está ahí, desnuda pero no indefensa, dispuesta a que cada uno de los lectores le ponga el vestido que le dé la gana, o no, disponible para cuando queramos, paciente para cuando tengamos tiempo, inteligente para cuando la retemos, seductora dispuesta a complacernos siempre, sumisa y desafiante en el papel que le hemos dado y para lo cual le hemos creado.

            Juguete, talismán, oráculo, brujería o sabiduría… literatura cinco sentidos.