Guardo nuestros minutos en la nevera.  Escuché que debía envolverlos en plástico para que se conservaran mejor y por más tiempo. Así lo hice.
            Los recogí cuando estaban calientes, algunos se resistieron al olvido, otros se gastaron un poquito por los bordes, pero los más siguen creciendo. Dicen que los alimento con mi imaginación… no lo sé, lo importante es que ahí están. Algunas veces pienso que debería sacarlos y airearlos, pero me contengo, podrían desaparecer y con ellos, el testimonio de que tu alguna vez exististe. Lo que me preocupa es que tendré que comprarme una nevera más grande.