18 de Febrero, 2014, 12:53: GladysGeneral
http://2.bp.blogspot.com/-ixr4Sl5XyMg/TiM3KX22mzI/AAAAAAAAAWQ/raaxuUy7rUM/s1600/nube%2B%2525282%252529.JPG

Le gusta tenderse boca arriba sobre el agua para contemplar las nubes, el cielo es un espejo bastante peculiar, porque en vez de reflejar su forma corporal, lo que dibuja es el movimiento de su cuerpo al flotar sobre las olas.

Desde la orilla la llaman, le hacen gestos, avanzan de prisa hasta el borde del agua sin atreverse a pisarla. Ella se ríe, que esperen o se vuelvan locos, ya nada importa. Ni siquiera ese rostro dibujado en el cielo que parece acercársele lentamente.

Ella no se da cuenta, ella persigue a una serpiente que al alejarse se va convirtiendo en mariposa, en carreta, en flor, en algo indefinible por momentos, como su vida, una niña de ocho años jugando con una pelota de letras, una niña de nueve, levantándose la falda y bajándose las medias de lana para que el sol le pinte de moreno las piernas.

Una niña de doce, asustada por los pasillos temiendo que de cualquier resquicio salga esa mano recia que la obliga a apretar, girar o torcer mientras sus ojos asustados ven como su rostro cambia.

Una adolescente que no quiere ver nada con nadie, con nada, ni con ella misma, alguien que solo desea que la dejen en paz y que mira sin ver el mundo.

Una joven que sonríe todo el tiempo, que va de un lado para otro dejando lastres por el camino y todas ellas la acompañan, se encallaron en su cuerpo, en su alma, en sus pensamientos, a veces, por las noches salen a darse una vuelta por la ciudad, o se van a la sala a fumar y a contarse los últimos chismes del día.

Al principio las rehuía, las detestaba, pensaba que se desharían en la nada como la nieve, pero no, siguen ahí y no tienen ninguna intención de marcharse, así que ha decidido adoptarlas, las complace de vez en cuando, les regala minutos de su atención y distraimiento, las lleva de vez en cuando al mar y se acuesta con ellas flotando sobre las olas, las deja a su vaivén, mientras ella disfruta mirando la transformación de las nubes.

El rostro de azúcar está cada vez más cerca. Avanza, a veces decidido a dar el paso final, a veces titubeando entre hacerlo o no, midiendo la distancia que hay entre la punta de sus dedos y el cuerpo de esa mujer flotando sobre las aguas, su corazón se desboca, la sangre le nubla la visión, la tormenta se desata en su cuerpo retrasando sus pasos, ralentizando sus movimientos, dilatando la decisión final, amenazando con la opción de abandonarlo todo y buscar algo más fácil, más cercano y accesible.

Ella sigue mirando esa cosa que antes era mariposa y ahora es un rostro de azúcar.


Gladys

18 de Febrero, 2014, 12:46: GladysGeneral
http://www.bln2014.de/assets/news_em_berlin.png

La vida le iba regalando accesorios para la cabeza a medida que andaba por sus años, el primer objeto que recuerda, fue un gorro de lana en colores chillones, después hubo pinzas para el pelo, gomas para recogerse el cabello, hebillas que brillaban en medio del asfalto con insolente descaro reclamando su atención hasta llegar a este último gorro que sostiene en sus manos mientras contempla en cielo exigiéndole una señal, que esta vez, sí sepa entender.

Pensó que si esos eran los regalos que la ciudad tenía destinados para ella, era esa su estrategia para conquistarla. Se sonrío en medio de la calle, mientras avanzaba por el paso de peatones sin darse cuenta que la luz se estaba tornando ámbar.

Al pisar el otro lado de la calle, ya segura de no terminar arrollada por un coche, pensó en sus últimos amores, trajo a su memoria los ojos anegados de admiración de uno de sus amantes, él, a su manera torpe, sin palabras ni objetos solo atinó a regalarle miradas profundas, como si de esos ojos emanaran ejércitos enteros de seducción buscando el camino para llegar a su corazón.

Una pena que hubiesen elegido el camino equivocado.

El otro amor que saltó a su mente, además de la mirada, empleó gestos, dibujó con sus manos mapas de territorios anhelados pero indescifrables.

Cosa jodida el amor.

Cosa jodida el amor, susurró en voz baja mientras acariciaba éste último gorro de lana que la ciudad había puesto en sus manos - No era cierto por supuesto, pero a ella le encantaba creer que precisamente esta ciudad estaba enamorada de ella - cuando lo cierto era que alguien lo habría olvidado en ese vetusto banco a punta de deshacerse en la nada de esa calle anónima.

Observó el gorro, era de color gris, de lana peludita y suave, un poco grande para su cabeza, sin embargo su calidez, la tibieza confortante que la envolvía le recordó la sensación de ese algo entrañable que nos invade cuando se llega a casa, se cierra la puerta de la calle y nos fundimos en el aroma de café, de la sopa caliente y de los objetos que tienen la huella de nuestros dedos.

Se sentó en el banco y supo que la ciudad iba a ser su último amante.


Gladys

18 de Febrero, 2014, 12:40: GladysAlaprima
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Muelas olvidadas debajo de la almohada, panes despachurrados escondidos bajo el

colchón para que mis hermanos no me los quiten y que luego me olvido de comer;

demasiados juegos debajo de las mantas, laberintos de deseo que no llevan a ninguna

parte.


Pelotas de letras dejando mensajes de barro en las paredes, papeles estrellándose

contra los andenes, cartas de amor que empiezan a amarillear mientras los párpados

intentan desobedecer las ordenes de la naturaleza, la niebla cae. Las luces rojas tiñen

la niebla que cubre la ciudad, que a su vez tiñe de rojo las uñas rotas de mis manos

soltando tus recuerdos.


Gladys
18 de Febrero, 2014, 12:28: GladysAlaprima
http://farm4.static.flickr.com/3507/3268261503_429fd5aa6e_o.jpg

Desperté asfixiada por su peso, hice un esfuerzo enorme para levantarme, pero fue inútil, seguía en la ducha, en el desayuno, en el autobús, hasta que fui al puente las pegué en la pared, en las rejas, en los frisos y en cuanto recoveco me parecía propicio. Volví a casa y me olvidé del asunto.

Hoy después de un mes, pasé por allí. Se habían multiplicado por millones, todo el puente estaba lleno de medias sonrisas y algunas con carteles muy graciosos. Uno decía: Solo hasta que vuelvas volveré a sonreír completamente.

Mis medias sonrisas eran ya un símbolo de amor… Irónico, a mi estuvieron a punto de matarme.


Gladys
18 de Febrero, 2014, 12:24: LadypapaHablando de...
http://www.arsmagazine.com/uploads/images//000/004/333/news_story_detail-04.jpg

Todos los setos están rotos y pisoteados, toda la hierba está pisoteada de barro, agujeros allí donde han estallado los proyectiles, ramas separadas de su tronco por las explosiones. En todas partes las mismas señales terribles, sombrías y despiadadas de la batalla y de la guerra. Ya tengo el estómago lleno de todo eso”.

C. J. Paterson

Capitan del regimiento británico de infantería South Wales Borderers.

Paterson moriría a las pocas semanas de escribir ese testimonio, el 1 de noviembre de 1914.


Este es uno de los millones de testimonios, sucesos y hechos que están saliendo a la luz gracias al trabajo que vienen realizando miles de voluntarios que respondieron a un llamado del gobierno británico para leer, clasificar y divulgar más de millón y medio de páginas de los diarios oficiales en la primera guerra mundial.

Se trata de hacer llegar a los nuevos medios de comunicación el testimonio de la barbarie, la crueldad y la miseria - disponible ya en internet - bajo el nombre de Operación diarios de guerra.

El objetivo, según los promotores de la idea es crear una herramienta para que todo el mundo sepa qué pasó, día a día en la primera guerra mundial.

La iniciativa, indudablemente tiene sus ventajas, ofrecer la información sin restricciones es señal de progreso, pluralidad y un avance notorio respecto a épocas anteriores de la historia de la humanidad, donde quien escribía la historia era quien tenía el poder, así quienes nacimos antes de internet estamos pagando las consecuencias de una educación cimentada en información viciada por el sistema reinante en determinadas épocas.

Nuestra generación tiene que tragarse la lengua ante muchos de los nuevos descubrimientos históricos o ante documentos que contradicen lo que profesores o historiadores nos obligaron a aprender de memoria, a admirar y/o odiar en determinados casos. Nosotros hemos tenido que asistir al descubrimiento del barro en los pies de nuestros héroes o heroínas, nos hemos sonrojado al descubrir que nuestro filosofo, político, sociólogo o escritor preferido no era tan "sabio" como creíamos y encima, que aquellas teorías a las que nos entregamos por entero durante años, no eran más que pamplinas que terminaron corroídas por la realidad.

Es muy triste llegar a una edad en la que nos creíamos lo suficientemente sabios como para tener una opinión propia, basada en años de estudio, investigación y seguimiento de la historia de la humanidad. Ahora tenemos que confesar que, a la vista de los nuevos datos, somos más ignorantes que un bebé recién nacido en este mismo instante. Claro, uno podría consolarse con aquello de que la vida es un continuo aprendizaje, pero nadie nos quitará el sabor amargo de la ignorancia y la angustia por lo que a nuestras nuevas generaciones les espera, si no pueden confiar en lo que las instituciones educativas les están enseñando, de un lado, estos conocimientos tienen una fecha de caducidad muy corta, y del otro, no creo que internet y sus millones de usuarios hablando y opinando todos al mismo tiempo, como si de un reallity se tratara, brinden una educación sólida a los jóvenes.


Lady Papa