- Ni se te ocurra mirar a la derecha.

- ¿Por qué? ¿Qué pasa?

- Tu hazme caso, siempre te he dado buenos consejos ¿o no? lo que pasa es que a veces te haces el sordo y luego te arrepientes.

- Es que no estoy muy seguro de si…

- Déjate de dudas yo soy tu lado bueno, al otro es al que no debes hacer ningún caso. Bueno ya…

Y le hizo caso, siguió sin mirar, mientras cupido echa raíces recostado contra esa puerta entreabierta.