Flickr-Iris-Thomas-Tolkien

El trazo fue firme, se retiró un poco para contemplarlo mejor. Se sintió orgulloso… la verdad, siempre le pasaba lo mismo - claro, no se lo confesaba a nadie, pero cada cuadro era el final absoluto de algo, una vida por ejemplo.

Se alejó un poco más. El cuadro se redujo en su retina, los colores se fundieron armoniosamente, la luz cobró una perspectiva vital, se convirtió en el escenario de los seres minúsculos que solo nacen cuando el sol se abre paso entre las nieblas… de un cementerio, por ejemplo.