Ella se entrega con pasión a todo lo que hace. Ella se ha empeñado en sacar de dentro de sí misma, a todas las mujeres que la habitan desde que llegó a este mundo, que no son pocas, pues entre sus músculos frágiles palpita el universal sexo femenino, incluyendo las pasadas, presentes y futuras

Ella estudia, toma notas, reflexiona, escribe teorías, las corrige, las vuelve a escribir, a veces las anota en cuadernos lindos que compra en tiendas artesanales y que va llenando con su puño trémulo hoja por hoja, todos los días de su vida.

También suele reunirse con otras mujeres, les habla de sus proyectos, deja que las palabras salgan de su boca y floten hasta esas cabezas o esos oídos que generalmente la escuchan de muy buena gana, mientras sus ojos se van yendo a otros mundos donde todo es más fácil, más equilibrado, más justo.

Sin embargo, en el fondo del armario hay un cajón que contiene el cuaderno más lindo que ella pudo encontrar en un mercadillo, las hojas son de papel artesanal hecho por las manos de las mujeres que habitan en ella.

Nunca ha escrito en ese cuaderno sin embargo ya no le cabe una anotación más, es un libro lleno de sentimientos, de palabras dulces, de deseos y anhelos totalmente suyos, nacidos desde lo más profundo de sus entrañas, allí está su esencia, su razón de ser y de vivir. Ese cuaderno la acompaña siempre, aunque ella nunca lo empaca en la maleta de su vida, aunque ella lo ignora, lo olvida por meses o años. Él obstinadamente aparece cuando menos se lo espera, se hace evidente en sus noches o en sus días sin más ni más.

Ella espera que algún día él aprenda su idioma y pueda leer su historia, la más bonita que mujer alguna escribió.