24 de Junio, 2014, 10:26: GladysGeneral


Esto de dedicarse a las cosas prácticas tiene su ciencia, aunque en ese momento era la única tabla de salvación a la que podía aferrarse con dientes y uñas. Estaba decidido a decirle adiós a sus fantasías, a sus palabras de amor sin destinatario, a diálogos sobrecargados de emociones para animar días insulsos y monótonos.

Envió de vacaciones a su sensibilidad, se sentó ante el escritorio a dibujar el plano de su nueva vida, se recreó en los detalles técnicos, en la suma de acciones, las perspectivas de pensamiento y las columnas de resultados con una minuciosidad digna de toda admiración.

Estuvo dos días sin salir a la calle, apenas si probó bocado, un trozo de manzana insípida y un pan duro con raspaduras de queso que encontró en una esquina de la nevera, pero el esfuerzo obtuvo su recompensa, 48 horas habían bastado para dibujar cada segundo de los dos próximos años de su vida y si seguía el orden, si era juicioso y atento, no tendría más contratiempos, ni se sentiría mal por perder el tiempo.

Durmió profundamente 24 horas seguidas, se lo podía permitir, porque el plano de su vida práctica empezaba justo ese viernes 9 de mayo pero olvidó por completo anotar el número del año.

Con la mente despejada, con el ánimo tranquilo y una nueva paz en su interior se despertó casi alegre. Con los ojos medio adormilados tomó el plano que había trazado y buscó en el, como quien busca una calle en el plano de una ciudad desconocida y se dispuso a leer las instrucciones que él mismo había trazado.

Ahí se encontró con los planes para esa hora precisa, con satisfacción cronometró todos los relojes de su casa con la hora planeada y siguió al pie de la letra todas sus propias instrucciones.

Feliz de seguir su propia ruta cumplió una a una todas las rutinas establecidas por algún tiempo indeterminado, cosa que en esos momentos no le importaba mucho comprobar, lo importante era que se relacionaba bien con los demás, cumplía sus obligaciones, satisfacía sus necesidades fisiológicas de manera correcta, nunca pasando hambre, pero tampoco abusando, logró poner en la misma frecuencia el mundo interior con el exterior y todo fue de maravillas.

Los días le llegaban limpios de tormentas, los olores que traspasaban su nariz provenían de gardenias, rosas o tulipanes de los jardines vecinos, las caricias que recibía su piel se las brindaba el viento, alguna hoja caída al azar o la seda de sus sábanas, las palabras tiernas, de canciones que escuchaba en medio de su ajetreada vida por casualidad. Nunca le gustó una música en particular, por eso ni compró, ni se preocupó de enterarse de compositores, canciones o ritmos… algunas veces la armonía se rompía por la bocina de un coche o una ambulancia que llevaba algún herido o las sirenas de la policía persiguiendo a la gente viva que lo rodeaba. Qué necios son, pensaba en esos momentos y cerraba la ventana de su habitación para seguir planificando los años siguientes a esos dos primeros años que nunca se supo cuando empezaron.


24 de Junio, 2014, 10:21: GladysGeneral
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Despertarse con la sensación de haber soñado con el sentido de su vida fue muy grato. Por la ventana el sol ya dibujaba mundos vibrantes, daba lustre a los árboles y tonos dorados a los rostros de la gente corriendo presurosa a cumplir con sus trámites vitales.

El se dio la vuelta, le gustaba acostarse boca abajo, oliendo su propia almohada mientras los minutos pasaban hasta alcanzar la hora en que solía levantarse y empezar, él mismo, a protagonizar su propia vida.

En su mente se dibujaron un globo de colores, un cielo azul y unas nubes que, aunque no tomaran una forma concreta, se deslizaban impregnadas por el aroma de todas las flores del universo sumado al olor de ella gravitando en su universo.

Estaba convencido de estar reviviendo su sueño, estaba seguro de que ese era el globo, aquellas las nubes, aquel el cielo azul, el aroma y la mujer, cosa rara, hacía meses que ella no aparecía en su mente. Calculó los días, semanas y meses que llevaba sin recordarla y se extrañó que que hubiese podido sobrevivir a tantos minutos cotidianos sin el aliento de su recuerdo, sin la animación de su risa y sin el tormento, también hay que reconocerlo, del enorme interrogante que desbarató las ilusiones de ambos.

Cosa rara la vida, después de años de agonía, después de ataques de ansiedad muy parecidos a infartos mortíferos, resulta que sí podía vivir sin ella, que si podía pasar horas sin pensarla, que si podía besar otras bocas, recorrer con sus manos otros cuerpos sin la presencia dolorosa del amor fallido.

Y precisamente hoy, esta mañana, cuando se había convencido de que en otros mundos sin ella también existía la felicidad, el color, los aromas y los globos de colores, de que por primera vez en mucho tiempo el mundo exterior se había colocado en la misma esfera de consonancia con su mundo interior, salta ella impunemente y se le enreda en las pestañas.

Ahora se da la vuelta y mira el techo.

Vuelve a pensar en el globo de colores y como ella viaja en ese globo, decide subir él también, da el paso definitivo, se aferra a los pliegues de su falda, ella estira la mano y sus dedos se unen.

Solo faltan las letras finales de su historia y la música en crescendo… pero eso era antes, cuando él la inventaba. Hoy, ella ya no es solo una sombra en un cielo azul, sino que se llama Marta, tiene el cabello negro y unas arruguitas alrededor de los ojos que aprendieron a reír con todo el cuerpo, cuando él le cuenta sus pensamientos más íntimos. Y el globo que soñó es la ilustración del libro que ella lee a su lado.


24 de Junio, 2014, 10:10: Gladysminirelatos





Eso pensé cuando abrí la caja de Pandora de mi pasado y me encontré con una foto de mi mejor amiga. Es una foto de la época en que lo digital aún no había entrado en nuestras vidas, cuando el papel era la materialización de nuestros momentos permitiéndonos palparlos cada vez que se nos antojaba. Conserva cierto brillo a pesar de la humedad, y esos bordes irregulares enmarcando nuestras imágenes, me impulsan  a recorrer sus aristas con cariño, como agradeciéndote que sigas en mi vida.

Tenemos unos trece años - hablo en presente porque las fotos no tienen edad - nuestros peinados son algo raros; cómo nos gustaba hacer experimentos con el cabello.  Tu vestido… a ver, recuerdo que era amarillo. Sí, eso es. En cambio el mío era horriblemente rosa, ya sabes mi madre con su obsesión por los colores de género. Qué envidia, tu madre fue siempre más liberal que la mía, sin embargo se nos ven las rodillas, yo tenía una venda porque me había caído de la bici, mientras que tu siempre las tenías sucias, nunca te las lavabas, tus recorridos de limpieza terminaban en las axilas, lo demás no hacía falta, hasta que nuestras madres se daban cuenta.

Era un día de diciembre, lo sé porque en la foto aparecen las luces de colores, claro, un poco desvaídas, porque es medio día, cosas de nuestro sol tropical que no sabe de matices. Las dos quedamos con los ojos guiñados, no nos importaba salir guapas o no.

Si, ahí estamos tu y yo, dos niñas que se estaban convirtiendo en adolescentes, dos tontas que jugaban a hacer puzzles con las nubes mientras nos levantábamos la falda para que el sol nos pusiera morenas las piernas, debajo de costras y cicatrices, que en aquella época eran más bien trofeos de nuestras aventuras. 

Ahora mirando fijamente tus ojos alcanzó a descubrir los rayitos de luz que adornaban tu mirada y que le daban un halo de felicidad, si porque las dos estábamos destinadas a ser felices, las dos no hacíamos castillos en el aire, ni soñábamos con mundos mejores, el que teníamos nos bastaba; éramos felices en él.

No sabíamos nada, tampoco nos importaba, el tiempo, el sol, la luna, las flores de la abuela y el dulce de mora enfriándose en la ventana colmaban nuestros días en aquellas vacaciones de diciembre. En ese intervalo entre un curso escolar y el siguiente nos hicieron esa foto, no recuerdo quien la tomó, ni cómo yo terminé quedándome  con ella, quedándome contigo y con ese día de diciembre, con ese calor tropical, además de ese ridículo pelo que enmarcaba nuestros rostros. ¿Fue el azar? Quiero pensar que sí porque eso haría más fuerte nuestra amistad, porque a pesar de los años que han pasado,  de los rumbos que ambas hemos tomado, siempre hemos sido fieles a esa cosa que llaman destino, lo dejamos hacer y él nos hizo a nosotras. la prueba esta en mis manos, en ese trozo de papel amarillento que aún resiste a desvanecerse en la nada de la existencia y que me acompañará cada vez que necesite revivirte.

24 de Junio, 2014, 9:56: Gladysminirelatos


La volví a ver en un bar cutre de mi ciudad hace muchas noches, ya sé que no os podéis fiar de mi porque cuando me tomo un par de cervezas gigantes, ya se sabe. Imaginaciones aparte, ella me miró como de lejos, disimulando un poco, como quien teme mostrarse demasiado ansioso.

Sentí el impulso de explicarme. Para no arrepentirme corrí a una mesa, escribí cien caracteres que intentan llevar a sus manos todos mis por qué. Trabajo inútil puesto qué no sé su dirección, eso fue todo, lo nuestro es ahora una postal arrugada en mi bolsillo.


24 de Junio, 2014, 9:53: Gladysminirelatos
Análisis estadístico profesional de su sitio Web


Dicen que no se pueden fiar de mi, que cambio como las mareas, que voy de aquí para allá a mi antojo, eso me ha creado mala fama, lo sé.

Pero también es verdad que me manipulan, que me voltean, me giran, me suben o me bajan a su antojo o conveniencia. Hoy estoy en la casa de las finanzas, mañana en la de cualquier vecino que cuadra sus cuentas para llegar a fin de mes.

Sí, soy la cifra de las estadísticas y no tengo la culpa. Depende del cristal con que me miren… como todo el mundo.