Nacen girasoles que se abrazan a los edificios, aparecen soles en el firmamento como estrellas, el verde de la naturaleza alfombra el mundo, los cuerpos se liberan de su fuerza de gravedad, el yo interior rompe su armadura y se funde en uno solo con el exterior.
            Todo esto pasaba cuando estaba en el infierno de la Rayuela mientras pensaba en cómo recoger la piedra y sus pies se alzaban una y otra vez para intentar lo imposible: Lanzarla de nuevo y apuntar al cielo.